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Montañas de basura, pisos de concreto resquebrajados, bancas dañadas, fetidez es lo único que se observa día a día en la popular plaza Día de la Raza, mejor conocida como la plaza de “Los Cachos”, ubicada el final de la avenida Padilla. Ayer, los residentes de la zona pidieron a las autoridades el rescate de sus espacios y que se convierta en lo que fue años atrás, un espacio para la recreación familiar.

 

Sumado al deterioro de la obra, al visitarla más de uno se queda sorprendido por otro espectáculo del que fuera un lugar emblemático del viejo Saladillo: bachaqueros “como arroz” que han convertido a la plaza en epicentro para transar y revender, al mejor postor y a cualquier hora del día, los productos de la cesta básica que adquieren a escasos metros del lugar. 

 

Los afectados relataron que llegan desde las 5:00 de la mañana y permanecen en sus espacios por más de 12 horas. “Este lugar lo que da es vergüenza y pena ajena. Los compradores, buhoneros, bachaqueros e indigentes tienen la plaza como un baño público (…) por todos lados huele a orina. Antes estaba abandonada y ahora es un mercado de buhoneros”, se quejó Adriana Rodríguez, residente de la zona.

 

Al recorrer el espacio, inaugurado hace casi 5 décadas y para conmemorar el Día de la Resistencia Indígena, el 12 de octubre, se nota que los pisos perdieron su brillo por el abandono, las escasa vegetación está muerta por la sequía y falta de mantenimiento, mientras que la antigua fuente que resguarda la obra en forma de X sirve como pequeño relleno sanitario donde se vierte la basura y los desperdicios; la escasa agua que alberga (por las lluvias) se mantiene estancada y llena de larvas de mosquitos.

 

La ausencia de alumbrado da pie para que en horas de la tarde reine en el área la desolación e inseguridad. “Después de la 6:00 de la tarde nadie se atreve a pasar por acá porque uno puede ser víctima de los delincuentes. A cada rato los choros viven arrebatando carteras y celulares con pistolas o picos de botella. La presencia policial es nula, nunca se ve un funcionario cuando cierran el supermercado”, aseguró Jorge González, quien vive a escasos metros del lugar.

 

“Aquí no hay policías, estoy cansado de ver a personas perdiendo carteras y celulares”, también advirtió Marcos Romero, quien recorre el lugar diariamente para llegar a su trabajo en el casco central.

 

Ante tal cantidad de problemas muchos ven la Plaza de Los Cachos como la última opción en el sector para hacer ejercicios, caminar, conversar o llevar a sus niños para que jueguen. “Ese es un espacio que tenemos allí, solo sirve de paso para llegar a nuestras casas para más nada. Es muy desagradable transitar por aquí por el mal olor (…) ojalá alguien la rescatara y sacara a todos esos revendedores que se adueñaron del lugar”, reclamó Víctor Manuel Osorio, contador.

 

Señalando los viejos postes que antes brindaban iluminación, Adolfo Correa, taxista, manifestó: “Esto se parece a la Circunvalación 3, solo hay huecos por todos lados. Los pisos están todos rotos por las raíces de los grandes árboles. El alumbrado es pésimo y hay muchos zancudos por el exceso de basura (…) nos va a dar dengue”, criticó.

 

En ‘Padilla’ aún mantienen la fe de que la Plaza del Día de la Raza se convierta nuevamente en un espacio de encuentro para los ciudadanos, la diversión y la recreación de niños y jóvenes. Que quede en el pasado en lo que actualmente se convirtió en los últimos tres años, un refugio de bachaqueros, revendedores, huelepegas y delincuentes. Todo esto con los aditivos de árboles secos y basura por doquier.

 

(Panorama)

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