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El hombre que redujo la violencia en una ciudad de México acercando la Policía a su comunidad
Noviembre 16, 2018 - 100 Vistas
La Iguana Google Plus

La ciudad de Morelia, en Michoacán, obtuvo notoriedad un 16 de septiembre de 2008, en plena ceremonia del tradicional Grito de la Independencia. Esa noche, con la plaza principal a tope, presuntos narcoterroristas hicieron detonar dos granadas: el saldo fue de siete personas muertas y más de 200 heridas. Dos años antes, el entonces presidente Felipe Calderón había declarado la guerra contra el narco.

 

Michoacán, entonces, se volvió territorio caliente. Tan solo 2016, 2017 y 2018 han sido los años más violentos de los últimos 10 años. Así, de octubre de 2015 a junio de 2018 se produjeron 3.369 homicidios dolosos, de acuerdo con las cifras del  Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el cual recoge datos de denuncias presentadas, y admitidas, ante el Ministerio Público (MP).

 

Sin embargo, en México, presentar una denuncia ante el Ministerio Público es algo que muchos prefieren evitar. Los motivos son diversos: la mala atención, la burocracia, la revictimización, entre otros. Además habría que considerar el déficit de oficinas del MP: en todo el país operan 1.462 agencias y/o fiscalías del Ministerio Público para atender a una población de 129 millones de personas. Solo de enero a septiembre de 2018, en México se tienen registros oficiales de 1.383.099 presuntos delitos.

 

“La denuncia que se hace ante el Ministerio Público, en realidad es una noticia criminal, no un requisito de procedibilidad para girar una orden de aprehensión o una orden de molestia, la cual será girada por un juez, quien además deberá verificar que se cumpla el requisito de procedibilidad. Todo eso convierte la denuncia en un acto formal, cuando antes el ciudadano solo decía ‘mira, paso esto’ ahora hay que hacer todo un proceso que puede ser abrumador”, apunta Bernardo León Olea, quien se desempeñó como consultor de seguridad del expresidente mexicano Vicente Fox y fue el responsable del diseño y redacción de la Reforma Integral del Sistema de Seguridad Pública y Justicia Penal aprobada por el Congreso en marzo de 2008.

 

“Cuando empecé a trabajar en seguridad, en el año 2000, me di cuenta de la tasa de impunidad (…) de cada 100 delitos solo se denunciaban 25, pero de esos, solo seis  se convertían en averiguación previa y eso empezaba porque la gente no denunciaba (…) Dije: ‘vamos a ver qué pasa allí, porque la gente no quiere ir’. Entonces te das cuenta de que las agencias del Ministerio Público tienen muchos problemas”, refiere a RT. 

 

Policías sociales

 

Sin ser policía ni tener carrera policial, León Olea fue el comandante de la Policía de Morelia hasta agosto de 2018, donde implementó un modelo basado, principalmente, en devolver la confianza de la ciudadanía en sus agentes y en denunciar directamente ante los elementos policíacos.

 

De esta manera, explica León Olea, el policía era visto como un agente social y no reactivo, además de que al tener conocimiento del hecho presumiblemente delictivo se actuaba de inmediato y, en algunos de los casos, se mediaba para darle solución al conflicto.

 

En Morelia, por ejemplo, el 36% de su población mayor de 18 años tuvo de manera directa, durante el primer trimestre de 2018, algún conflicto o enfrentamiento con familiares, vecinos, compañeros de trabajo o escuela, establecimientos o con autoridades de Gobierno.

 

Las cifras de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, realizada por el Inegi, parecen darle la razón a León Olea –quien estuvo al frente de la Policía de 2015 a agosto de 2018 por instrucción del primer alcalde independiente de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar–. En diciembre de 2017, el porcentaje de habitantes que habían tenido algún conflicto o enfrentamiento era de 43%, para el primer semestre de 2018 fue de 41%.

 

Asimismo, descendió la percepción social sobre inseguridad pública: en septiembre de 2017 era de 77%, en diciembre de ese mismo año, de 73%, pero para al segundo trimestre de 2018 fue de 68%.

 

Entrar en acción

 

Que un policía pueda levantar una denuncia, en realidad, no es extraordinario, pues desde 2014, el artículo 132 del Código Nacional de Procedimientos Penales lo faculta para ello. “Pero prácticamente ninguna Policía lo usa”, refiere León Olea. “Yo dije que la Policía reciba denuncias, pues hay infinitamente más policías que ministerios públicos”.

 

 

En México hay 1.462 agencias y/o fiscalías del Ministerio Público y, hasta 2017, se estimaron 385.000 elementos de policía a nivel nacional. Asimismo, ese año 25 millones de mexicanos fueron víctimas de algún delito, entre los más comunes estuvieron el robo y la extorsión. Con dichas cifras, refiere León Olea, la impunidad está garantizada.

 

“Pensé que sería muy diferente que en lugar de que los ministerios públicos recibieran las denuncias, lo hicieran los policías que están en la calle todo el día, todos los días. Y que además sería muy eficiente que esas denuncias fueran entendidas como noticia criminal no como requisito de procedibilidad, pero que no fuera solo la formalidad de ‘te recibí la denuncia’, con toda la burocracia, sino adicionalmente que esos policías estuvieran entrenados para atender a víctimas, como establece la ley, por la vía jurídica, psicológica, médica, de trabajo social”, explica.

 

De esa forma, León Olea echó a andar su cuerpo policíaco social y no reactivo, involucrado con la gente; pasó de tener 190 policías para una ciudad de 840.000 habitantes a 840 policías.

 

Además, se creó una Dirección de Atención a Víctimas, al mando de una mujer, y cuatro centros de atención a víctimas, en los cuales además se recibían denuncias.

 

Es una policía que resuelve problemas, que tiene una labor de mediación entre la comunidad, eso convierte a tu policía no solo en una policía reactiva a los llamados del 911, sino que empieza a involucrarse con la comunidad y la herramienta más poderosa de involucramiento es la denuncia, porque cuando la gente va sintiendo que la cuidas, que la proteges, empieza a generar confianza en la Policía”. La Policía de Morelia pasó de tener 20% de confianza a 52%.

 

La Policía soñada de León Olea básicamente se basa en facilitar la vida social, porque, dice, es un cuerpo armado, pero también civil que la mayor parte del tiempo no usa la fuerza. “No es un órgano reactivo, no es un cuerpo represivo del Gobierno, la Policía es un servicio público que capacitamos en atención a víctimas, en mediación, resolución de conflictos para tener una vida social mejor”.

 

Así, los agentes se vieron, además, solucionando desde problemas de parejas divorciadas que no podían ni verse hasta colaborando en el nacimiento de un bebé.

 

Las cuentas que León Olea entregó el último año que estuvo comandando la Policía de la ciudad michoacana fueron la comisión de 106.000 delitos contra 171.000 que recibió a su llegada; lo que supone una tasa de criminalidad de 30%, muy alejada de las cifras generales de Michoacán.  

 

Desde hace un mes, el hombre que acercó a los policías a la vida comunitaria busca implementar su modelo en la ciudad de León, en el estado de Guanajuato, una entidad que en los últimos tres años ha visto crecer sus índices de violencia, con un registro de 100.445 presuntos delitos cometidos de enero a septiembre de 2018 y 1.934 carpetas de investigación abiertas solo por el delito de homicidio doloso, con base en cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

León es una ciudad de 1.600.000 habitantes con 1.350 policías. “Es interesante ver cómo más del 90% de las puestas a disposición que hace la Policía no proceden y el Ministerio Público decreta la libertad, bajos sus criterios, y eso genera una enorme impunidad”, refiere al hablar de su intención de cambiar la operancia de los cuerpos policíacos ahora en esa urbe.

 

“Este modelo lo podemos implementar donde sea, porque lo que realmente hace falta es capacidad de gobernar. El Estado mexicano es mucho más poderoso que el crimen, pero el crimen utiliza el miedo y la corrupción”, concluye.

 

(RT)