¿Cuál es la razón de que nuestro cuerpo recibe satisfacción en la autoindulgencia con comida chatarra?, los científicos afirman tener la respuesta.

 

Cuando vemos salchichas, papas fritas y chocolate se nos hace agua la boca.

 

“(Tenemos) papilas gustativas para lo dulce, para lo salado, para lo agrio y para lo amargo, y todas piden a gritos ser encendidas por esta comida”, asegura el científico de los materiales Mark Miodownik.

 

Pero en primer lugar “lo que impulsa nuestro antojo es nuestro olfato”, dice.

 

El olor agradable de estas comidas nos hace encender el sistema digestivo, indicó Miodownik.

 

Esto explica por qué algunas comidas de esta clase como las hamburguesas o las papas fritas son irresistibles cuando están calientes, pero pierden su sabor al enfriarse.

 

Sin embargo, ¿qué es lo que hace que otros alimentos como dulces y el chocolate, que no necesariamente son servidos calientes, nos atraigan?

 

“El combustible para el cerebro es la glucosa, que es dulce, y a lo largo de la evolución nuestros cerebros se han desarrollado de tal forma de hacernos amar lo dulce, porque lo necesitamos”, señala la experta de alimentos Linda Bartoshuk de la Universidad de Florida.

 

(HispanTV)

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