Según un trabajo periodístico publicado este sábado 2 de mayo por la agencia Associated Press (AP), Clíver Alcalá Cordones, exgeneral del Ejército venezolano que encabezaba una conspiración para derrocar al presidente Nicolás Maduro a través de una acción militar desde Colombia, habría planeado incursionar a Venezuela desde La Guajira con un ejército paramilitar compuesto por 300 efectivos desertores de las filas castrenses para unirse a la insurrección de Juan Guaidó, organizada bajo el amparo de un concierto en Cúcuta, en el que se recaudarían fondos destinados a «ayuda humanitaria». 

 

En este evento habría participado como agente de seguridad Jordan Goudreau, un exsoldado estadounidense que logró establecer contacto con Lester Toledo, uno de los designados por Guaidó para recabar dinero para sus planes conspirativos en los Estados Unidos y de acuerdo con esta agencia, fue Toledo quien puso al exboina verde en contacto con Clíver Alcalá en Bogotá, quien expuso sus planes a este y a otros conspiradores en el Hotel JW Marriot de la capital neogranadina.  

 

«A lo largo de dos días de reuniones con Goudreau y Toledo en el JW Marriott, Alcalá explicó cómo había seleccionado a 300 combatientes de entre la multitud de soldados de bajo rango que abandonaron a Maduro y huyeron a Colombia en los primeros días del levantamiento de Guaidó, dijeron tres personas que participaron en la reunión e insistieron en el anonimato para hablar de las delicadas conversaciones», refiere AP. 

 

En el reportaje también se afirma que Alcalá le aseguró entonces a su audiencia, que «varias decenas de hombres ya vivían en tres campos» de entrenamiento que instaló en el departamento de La Guajira, fronterizo con Venezuela y entre sus combatientes estaría un guardia nacional, sindicado de participar en el intento de magnicidio en contra de Maduro, ocurrido en agosto de 2018.  

 

De acuerdo con tres fuentes a las que habría tenido acceso AP, estos 300 paramilitares serían entrenados para el combate por Goudreau y su compañía y el presupuesto estimado para un ataque relámpago, se estableció en millón y medio de dólares. 

 

Asimismo, las fuentes consultadas por Associated Press habrían afirmado que durante la reunión en el JW Marriot, el exboina verde se habría jactado de poseer contactos de alto nivel dentro de la administración Trump que podrían colaborar en el plan.

 

Alcalá Cordones admitió ante los medios de comunicación colombianos ser el líder del complot y llegó a un acuerdo con las autoridades de Estados Unidos para su extradición, luego de que el Departamento de Justicia de ese país le acusara de narcotráfico y terrorismo y fijara una recompensa de 10 millones de dólares por cualquier información que condujera a su captura. El exgeneral dijo entonces que se entregaba porque temía por su vida. 

 

(LaIguana.TV)

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