La administración del régimen de Donald Trump decidió radicalizar este fin de semana las acciones injerencistas de Estados Unidos contra el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

La conspiración contra Venezuela se ha venido intensificando en los últimos meses, sobre todo, por que Trump aspira ganar votos para su reelección utilizando el tema anti-Venezuela a su favor, algo que hasta el momento no le ha dado frutos, pues sigue por debajo en las encuestas detrás de su contendor Joe Biden, con una diferencia de 9 puntos. 

Este fin de semana, se evidenciaron -públicamente- al menos dos de estas acciones contra Venezuela, país que es atacado con un férreo bloqueo total impuesto por Estados Unidos, la Unión Europea y algunos países serviles a las doctrinas de Washington, que pretenden asfixiar a la población al prohibir el acceso a medicinas, alimentos, combustibles, así como también a bienes y servicios de primera necesidad, con el propósito de colapsar el país e inducir un derrocamiento del Gobierno.

Por ejemplo, este domingo -16 de agosto- el secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, visitó la isla caribeña de República Dominicana con el propósito de certificar personalmente que el nuevo Gobierno que asumió el derechista Luis Abinader, se sume al grupo de países que sabotean constantemente la economía venezolana a través del bloqueo, así como la calidad de vida de 30 millones de venezolanos que sufren los embates de las medidas coercitivas contra Venezuela.

En la visita a Dominicana, Pompeo y Abinader, según informó -en un comunicado- la embajada estadounidense en Santo Domingo, hablaron de «oportunidades para fortalecer los vínculos y la colaboración entre los Estados Unidos y la República Dominicana en las áreas de seguridad regional y crecimiento económico».

«También conversaron sobre los esfuerzos hacia el objetivo compartido de una transición pacífica hacia la democracia en Venezuela», según informaciones proporcionadas por el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Cale Brown, señala la nota.

El secretario de Estado, añade la información, le indicó al presidente dominicano que Estados Unidos continuará con «la amistad y alianza» que une a ambos países en su visión común de una región del Caribe «aún más segura, próspera y democrática», misma postura mediática establecida con Colombia con la que pretenden atacar a Venezuela por supuestamente promocionar el terrorismo y el narcotráfico, un argumento que en términos reales es proporcional a una situación que ocurre es en territorio colombiano.

En la reunión de Pompeo con Abinader participaron, además, la embajadora estadounidense en República Dominicana, Robin S. Bernstein, y el secretario adjunto interino para asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado, Michael G. Kozak.

De acuerdo a una reseña de las agencias de noticias internacionales, la visita de Pompeo a Dominicana significó además la reunión de más alto nivel ejecutada por un funcionario de Estados Unidos en una toma de posesión de un mandatario dominicano desde la época de la doctrina Monroe en 1978.

También llama la atención que Abinader también tiene programada una reunión con la canciller de España, Arancha González Laya.

«Campaña de máxima presión»

La postura radicalizada por Estados Unidos contra Venezuela fue confirmada, además, este domingo 16 de agosto por el asesor de Seguridad Nacional de Trump, Robert O’Brien, quien dijo que «el marco estratégico» de una «nueva política estadounidense hacia Latinoamérica», enfatiza una “campaña de máxima presión” contra Venezuela.

Las declaraciones de O’Brien, uno de los asesores más cercanos a Trump, emitidas desde West Palm Beach, al norte de Miami, con miembros de la comunidad colombiana y venezolana, se dieron durante un acto para presentar -como parte de la campaña de Trump en Florida– el “Marco Estratégico del Hemisferio Occidental” antes del viaje que tiene programado el asesor este lunes a Panamá y Colombia.

El documento, que incluye la supuesta «lucha contra el narcotráfico», argumento utilizado por Estados Unidos para mantener su presencia militar en la región, coordinar acciones de guerra contra Gobiernos no alineados a sus doctrinas y proteger las redes del narcotráfico internacional, dice que la visita de O’Brien pretende también «garantizar la inmigración legal a Estados Unidos» y subraya que se trata de “la primera estrategia integral del Gobierno dirigida por la Casa Blanca” para Latinoamérica en más de 15 años, desde la Administración de George W. Bush (2001-2009).

En ese sentido, O’Brien confirmó en rueda de prensa que seguirán manteniendo la “máxima presión” sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, que según ellos ha «destruido el país y su economía y empobrecido a los venezolanos».

Las declaraciones del asesor estadounidense confirma lo que había anticipado Mauricio Claver-Carone, el principal asesor para las Américas de Trump, lo que deja claro que la prioridad del viaje a Panamá y Colombia será atacar a Venezuela, un tema que, dijo, «preocupa a Washington».

Cuba y Nicaragua también están en la lista

En la mencionada «nueva estrategia» para Latinoamérica de Estados Unidos y la «campaña de presión» contra Venezuela y el Gobierno de Maduro, de la cual no ofrece muchos detalles el documento, la administración Trump también incluye a Cuba y Nicaragua como los otros países que van a ser atacados por el régimen estadounidense.

Con respecto a Cuba, proponen la “reversión de la desastrosa política» hacia la isla caribeña, que ejecutó la Administración de Barack Obama (2009-2017), contrarrestando “la agresión económica y la influencia política externa”, algo en lo que ha estado enfocado Trump desde el principio de su mandato en 2017.

El marco del plan estratégico estadounidense hacia Latinoamérica se basa en cinco ejes: «asegurar la patria, fomentar el crecimiento económico, promover la democracia y el Estado de derecho, contrarrestar la influencia extranjera y fortalecer las alianzas con socios de ideas afines», indica el plan, reseñado por la agencia EFE.

De igual forma, enfatiza la preocupación estadounidense con las crecientes relaciones de Latinoamérica a “hacer tratos con China en sus propios términos o expandir y fortalecer el compromiso de socios de ideas afines”.

En la agenda de visitas de O’Brien junto a Claver-Carone, también está ir a Colombia una vez cierre su maleta en Panamá. En Colombia, señala el documento, el asesor “anunciará una nueva iniciativa para catalizar la inversión privada en áreas rurales y promover oportunidades junto con otras iniciativas de crecimiento económico”.

O’Brien, quien en julio pasado dio positivo al covid-19, también viajará acompañado por el jefe del Comando Sur, el almirante Craig Faller, entre otros funcionarios del Gobierno.

El asesor, que sustituyó en septiembre de 2019 sustituyó a John Bolton, despedido por Trump, dijo que Colombia es uno de los “mejores socios” de Washington en «temas de seguridad y en la lucha contra el narcotráfico«, esto a pesar que Colombia es el mayior productor de drogas del mundo y Estados Unidos el principal consumidor.

El documento destaca que las supuestas «operaciones antinarcóticos conjuntas» han interrumpido o incautado en los últimos cuatro meses más de 163 toneladas métricas de cocaína y marihuana en la región, valoradas en casi cuatro mil millones de dólares, y todas ellas procedentes -en su gran mayoría- de territorio colombiano.

(LaIguana.TV)

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