En una entrevista con la agencia Euronews, el diputado Juan Guaidó, autoproclamado presidente interino de Venezuela desde enero de 2019, aseguró que el boicot de las venideras elecciones parlamentarias, «es parte de la solución» para lograr el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, pese a que la entrevistadora le increpó, señalándole que según algunos sondeos consultados a propósito de la conversación, «menos de un tercio de los venezolanos cree» que el boicot que defiende el dirigente extremista, sea parte de solución alguna.

«Evidentemente, no participar es parte de la solución, como lo es la presión internacional, la movilización, la protesta, la alternativa de Gobierno de Emergencia Nacional, entre otros», replicó Guaidó.

En un intento por sustentar su estrategia, indicó que según «connotados» estudios de opinión, sobre los que no ofreció detalle alguno, «apenas el 10 % de la población quisiera participar en un fraude», mientras que si su estrategia resultara exitosa, «ese número sería, sin dudas, la mayoría del país». 

Euronews resaltó que el escenario electoral parece favorecer a Maduro e incluso dentro de las filas de la oposición, hay dirigentes, como Henrique Capriles y Stalin González, que han invitado a sus partidarios a participar en los comicios. 

En lugar de responder directamente, el todavía parlamentario afirmó que el proceso electoral de diciembre «está derrotado» tanto internacionalmente como en Venezuela y acusó al Ejecutivo de «usurpar el Poder Legislativo, como intentó a través de la Asamblea Nacional Constituyente».

El sector antidemocrático del que forma parte declara que su intención «es lograr una solución política al conflicto que vive Venezuela», lo cual pasaría por una convocatoria a elecciones presidenciales y legislativas después de que se cumplan cinco garantías: el derecho a elegir y a ser elegido, un Consejo Nacional Electoral designado por el parlamento, un cronograma electoral, la observación internacional y la devolución de «los partidos a sus legítimos dirigentes». 

Su respuesta estuvo salpicada de imprecisiones e, inclusive, flagrantes mentiras. Así, dijo que no se había postulado como candidato a la Asamblea Nacional porque estaba inhabilitado para hacerlo, aunque desde la fracción del parlamento que lo adversa –mayoritaria, compuesta por chavistas y opositores– se anunció que se harían todos los esfuerzos para garantizar la elección parlamentaria este año, tal y como prevé la Constitución, Guaidó anunció un boicot.

Si bien finalmente en la AN no logró designarse a las nuevas autoridades electorales –una concesión del gobierno de Maduro, puesto que no tenían sus períodos vencidos–, se siguió lo previsto en la Carta Magna, que indica que en caso de omisión legislativa, los rectores del Consejo Nacional Electoral serán designados por el Tribunal Supremo de Justicia, un procedimiento seguido la mayor parte de las veces en los últimos 20 años y, por ende, ni desconocido ni fuera de la ley, como permanentemente aduce el todavía legislador. 

Juan Guaidó desmereció la posición a favor de la participación por la que apuestan dirigentes como Capriles Radonski o Stalin González, calificándolas como «conversaciones individuales de un dirigente o dos» y las contrastó con su propia postura que, en su opinión, representa a las instituciones.

«Respetamos cada esfuerzo, pero yo soy un hombre de instituciones. Precisamente, el deterioro de la democracia en Venezuela viene con la fractura de esas instituciones, con el secuestro por parte de la dictadura», añadió. 

El político extremista también fue inquirido por la agencia europea acerca de la posibilidad de «cambiar de estrategia», en virtud de que «de momento, ni las huelgas, ni las manifestaciones, ni los boicots, ni las sanciones internacionales han cambiado nada». 

De nuevo, optó por evadir la pregunta y aseveró que hablaba «en nombre del parlamento nacional y de la presidencia interina de Venezuela», con el apoyo unánime de «37 partidos de la alternativa democrática», el respaldo de «105 organizaciones de la sociedad civil» y el reconocimiento de «60 países».

Dijo, asimismo, que han contemplado «no solamente una estrategia, sino una estrategia multifactorial que incluye garantías para todos los sectores, presión interna, presión internacional, atención a la emergencia humanitaria, elevar la voz de las víctimas (…) de lesa humanidad para resarcir, para parar los daños, pero también para garantizar la no repetición». 

Empero, Euronews insistió en que la ausencia de resultados concretos –fracaso– había puesto en entredicho su liderazgo y por ello quisieron saber si no había considerado «echarse a un lado, dar un paso atrás»

«Mira, lo que acabas de decir, que hay frustración y fracaso, la otra cara de la moneda es el éxito», balbuceó el dirigente, para luego desplazar la atención hacia la figura del presidente Nicolás Maduro, a quien acusó de otra vez sin prueba alguna, de torturar, matar y perseguir a opositores, así como participar en actividades ligadas al narcotráfico y al terrorismo. 

Como ya es habitual, omitió hacer referencia a las prohibiciones unilaterales impuestas por Estados Unidos que le impiden a Venezuela comerciar petróleo libremente, importar insumos asociados con los procesos petroquímicos y adquirir repuestos para la maquinaria usada en la industria, sin contar con que todo ello ha implicado una reducción drástica de los ingresos públicos en medio de la pandemia. 

(LaIguana.TV)

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