El sábado 24 de octubre Leopoldo López Gil confirmó a través de su cuenta en la red social Twitter que su hijo, Leopoldo López, dirigente opositor venezolano y prófugo de la justicia, había abandonado Venezuela y estaba de camino a España.

En el 2014, Leopoldo López fue uno de los autores intelectuales más prominentes de las manifestaciones violentas conocidas como «guarimbas», auspiciadas por Washington y llevadas adelante por el ala más extremista de la oposición venezolana. El objetivo era derrocar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro, paralizando al país entero con ataques a partidarios del chavismo y a infraestructura de la nación.

Las autoridades del gobierno venezolano comenzaron a llevar a los autores de los hechos violentos a la justicia, entre estos estaba Leopoldo López, quien, antes de ser apresado, afirmó, públicamente, que tuvo la posibilidad de abandonar el país para evitar las consecuencias legales de sus actos: «Hablé con mi familia y la opción era irme del país y yo jamás me voy a ir de Venezuela», aseguró en aquel momento.

Pero hoy la realidad es otra, Leopoldo López, que en los últimos meses había vivido asilado en la residencia del embajador de España en Venezuela, escapó del país de forma clandestina. Desde la oposición, el rechazo a la decisión de López ha sido claro, a pesar de que importantes dirigentes políticos lo respalden, pues queda en evidencia que contradice la promesa que él mismo hizo ante los partidarios que agitó en un intento por derrocar al presidente Nicolás Maduro, muchos de los cuales hoy enfrentan las consecuencias de sus atentados contra Venezuela, mientras López huyó de la justicia.

(LaIguana.TV)

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