Este miércoles 25 de noviembre, el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela dedicó la edición 216 de su programa Desde Donde Sea, a analizar la figura del astro argentino Diego Armando Maradona desde la óptica de su peso como actor político ligado a las causas que consideraba justas, tras su repentino fallecimiento por causa de un paro cardiorrespiratorio.
 
A ese respecto, el también comunicador recordó que Maradona se transformó en un ícono popular dentro de América Latina, de la talla de Frida Kahlo, «el Che» Guevara, Fidel Castro o Gabriel García Márquez, no solamente por sus destacadas actuaciones en el balompié, sino por su compromiso con las ideas populares, de izquierda y hasta revolucionarias, que lejos de ocultar para ganarse la aprobación de los poderosos, defendió hasta el último momento de su existencia. 
 
La no tan evidente relación entre el deporte y la política
 
Entre los hitos más recordados del Diego Maradona político, está el haber confrontado a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA, por sus siglas en francés), una instancia política en la que se agrupan tantos países como pueden haber en la Organización de Naciones Unidas (ONU), hecho que da cuenta de la importancia que tiene el fútbol –a la sazón, el deporte con mayor cantidad de practicantes y seguidores en todo el mundo– y de la cantidad de recursos de los que dispone la referida agrupación. 
 
Para ilustrar el punto, Pérez Pirela mencionó que el peso político de la FIFA es tan notorio, que incluso se ha prestado para lavar la cara de gobiernos dictatoriales, otorgándole la sede de importantes competencias, incluso, Copas Mundiales, como sucedió en Argentina a finales de la década de 1970. 
 
Asimismo, destacó que dentro de esa asociación de federaciones se reproducen las asimetrías presentes en otras esferas de la vida, al punto que en los países ricos del Norte del mundo se organizan la mayor cantidad de justas deportivas y las federaciones de esas naciones se hacen de los derechos de transmisión televisiva y en sociedad con las trasnacionales, acaparan millonarias sumas por concepto de publicidad. 
 
Maradona y la coherencia política: zurdo de piernas y de ideas
 
Por ello, el experto considera que Diego Armando Maradona apareció como una figura disruptiva, que fue capaz de poner en el tapete mundial al deporte del Sur del mundo y muy especialmente al deporte argentino, incidiendo decisivamente en la autoestima de una sociedad herida por los años de dictadura y la derrota militar en la Guerra de Las Malvinas, al anotar dos tantos gloriosos contra la selección de Inglaterra. 
 
«El Pelusa», como también se le conocía, a diferencia de la gran mayoría de los deportistas, excepción hecha acaso del boxeador estadounidense Mohammed Ali, jamás escondió sus ideas políticas ni a sus amigos dentro de la izquierda, para obtener contratos más jugosos y de ello es prueba fehaciente la amistad que le unió con el líder cubano Fidel Castro, la que posteriormente cultivó con el presidente venezolano Hugo Chávez, su cercanía con Néstor y Cristina Krichner, el expresidente boliviano Evo Morales o el actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. 
 
Lo anterior, puntualizó el analista, no debería conducir a la apresurada conclusión que Diego Armando Maradona era político solamente porque tenía amigos políticos. Su legado trasciende con creces el haber mantenido entrañables lazos con líderes de la izquierda continental y se resume en acciones concretas, que muestran coherencia ideológica. 
 
Maradona no tuvo reparos en alzar la voz en favor de las personas más humildes, pues pese a su fama y riqueza, no olvidó nunca que había nacido en Villa Florino, una barriada pobrísima en las afueras de Buenos Aires. 
 
Se reconocía hijo del pueblo y manifestaba su opinión sin intención de congraciarse con nadie en particular y en cuanto tuvo ocasión denunció las múltiples corruptelas y vicios existentes en el seno de la FIFA. 
 
Una buena idea de quién fue Diego Armando Maradona recuperada por Pérez Pirela para este Desde Donde Sea, llega de la pluma del escritor uruguayo Eduardo Galeano
 
«Ningún futbolista consagrado había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares.
 
Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó.
 
Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses. Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable. 
 
Pero los dioses no se jubilan, por muy humanos que sean. 
 
Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía. 
 
La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.
 
Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el bebé de cada bautismo, el muerto de cada velorio. Más devastadora que la cocaína es la ‘exitoína’. Los análisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga».
 
La grandeza del astro fue incluso reconocida por la selección nacional de fútbol de Inglaterra, que publicó un sentido trino celebrando su vida, tras hacerse público su deceso. 
 
Esta grandeza, prosiguió el experto criollo, lo llevó a enfrentar por primera vez a la FIFA en 1986, cuando en los albores de la Copa Mundial de ese año, demandó una reprogramación horaria para los partidos, aduciendo que el calor perjudicaría a los jugadores, ejerciendo un rol de gremialista entre los futbolistas profesionales, mas sería su intento de alcanzar una sindicalización lo que realmente hizo temblar las estructuras del organismo y a poner en aprietos al brasileño João Havelange, su entonces presidente y a su lugarteniente, el suizo Joseph Blatter, quien sucedió a Havelange en la presidencia de la FIFA. 
 
En 1986, Maradona, que entonces era la figura indiscutible del balompié en todo el mundo, sin prurito alguno acusó a Havelange y a Blatter por actos de corrupción, mucho antes de que nadie se atreviera a hacerlo. 
 
El tiempo concedió la razón al «Barrilete Cósmico», pues en 2015 el suizo se vio obligado a renunciar, tras haberse revelado inmensas tramas de corrupción , malversación de fondos y de escándalos sexuales durante su largo tiempo en la cabeza de la FIFA. 
 
Cuando denunció a Havelange y a su camarilla, Maradona dijo: «Hay dentro de la FIFA una anarquía total. Hay un solo hombre que decide absolutamente todo y no sabe nada. Es un ignorante». 
 
En parecer de Miguel Ángel Pérez Pirela, Diego Maradona fue esencialmente el mismo desde 1986 hasta el presente, pues en julio de 2020 declaró que el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, lo decepcionó al designar al expresidente argentino Mauricio Macri, como presidente ejecutivo de la Fundación FIFA. 
 
Según Maradona, Infantino tendría que renunciar a la FIFA por haber nombrado en un cargo de responsabilidad a un político como Macri, que se lo había «robado todo» y los acusó a ambos de estar incursos en actos de corrupción. 
 
Diego Maradona llegó a decir de sí mismo: «Yo soy zurdo del todo, de izquierda del todo. Soy zurdo de pierna, de pie y también soy zurdo de cerebro», recordó el comunicador y fue justamente esta clase de posturas las que le hicieron criticar agriamente la riqueza con la que vivía el entonces Sumo Pontífice, Juan Pablo II, luego de haber visitado el Vaticano en 1985: «entré y vi el techo de oro y me dije: ¿Cómo puede ser tan hijo de puta de vivir bajo el techo de oro para luego ir a los países pobres y besar a los chicos? Dejé de creer porque lo vi», dijo. 
 
Desde entonces, su relación con la Iglesia Católica fue tensa y solamente después de ascendiera al trono de San Pedro el actual pontífice –que es argentino y jesuita–, Maradona hizo algunas concesiones públicas sobre la actuación de la jerarquía eclesial. 
 
Pérez Pirela estima que un momento en el que se evidenció el talante político de Diego Armando Maradona fue en Mar del Plata en el año 2005, durante la lucha contra la aprobación del Tratado de Libre Comercio de las Américas, ALCA, un mecanismo con el cual Estados Unidos pretendía afianzar el control aduanero y comercial en la región, imponiéndole al resto de los países condiciones desventajosas.
 
En ese momento, comentó, durante la IV Cumbre de las Américas, Maradona se apersonó y junto a una multitud hizo suya la consigna: ¡ALCA, ALCA, al carajo! y acompañó a los entonces presidentes Hugo Chávez y Néstor Kircher en sus declaraciones contra las políticas imperialistas adelantadas por la administración del presidente estadounidense George W. Bush.
 
En Mar del Plata, rememoró, se enterró el ALCA y nació la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, el ALCA, una iniciativa de integración promovida por Hugo Chávez y Fidel Castro que impulsó desde el mundo deportivo.
 
Maradona, el chavismo y su difícil relación con Estados Unidos
 
Tras los eventos de Mar del Plata, Maradona trabó cercana amistad con el líder bolivariano Hugo Chávez y no dudó en defender las banderas del chavismo y de criticar las actuaciones del extremismo opositor y las iniciativas injerencistas de Washington para deponerlo. 
 
En 2013, luego del deceso del comandante, Chávez declaró: «lo que me dejó Hugo fue una gran amistad, una sabiduría política increíble. Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano. Nosotros estábamos entregados a los Estados Unidos y él nos mostró que podíamos caminar solos». 
 
También fue pública su cercanía con el actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, pues al arreciar las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos, no dudó en ofrecerse como soldado en la primera línea de combate, si las circunstancias lo ameritaban.
 
Empero, acotó, sería inapropiado decir que la mala opinión de Diego Armando Maradona hacia los Estados Unidos fue cosa de su cercanía con Fidel Castro o con el chavismo. Por lo contrario, es de larga data.
 
A ese respecto, Pérez Pirela precisó que Estados Unidos nunca perdonó que Maradona, acaso el futbolista más grande de todos los tiempos, tuviera una ideología de izquierda y se vengó de él de la peor forma: sabiéndolo adicto a las drogas, hizo que una enfermera lo retirara de la cancha durante de uno de los partidos del Mundial de 1994, que se celebró en ese país, para practicarle un examen de orina en busca de sustancias prohibidas. Sabían cuál sería el resultado y pretendieron causarle una humillación irreparable. 
 
El héroe de Nápoles
 
Sin embargo, Diego Armando Maradona era una leyenda viviente, que pudo, no sin un enorme esfuerzo, recuperarse de aquella estrepitosa caída. Venía de ser un héroe en Nápoles, ciudad italiana del sur, a la que le dio sus más grandes satisfacciones futbolísticas tras llegar transferido del Barcelona F.C, equipo que no pudo calibrar apropiadamente al jugador que transfirió, sin mayores miramientos, a un equipo entonces considerado de segunda. 
 
En su paso por el Napoli, Maradona le regaló varias copas de Italia y una copa de Europa e inclusive hizo que la estética de la ciudad se alterara con múltiples grafittis y pintas en su honor.
 
En opinión del experto, Diego Maradona le dio dignidad a unos ciudadanos permanentemente señalados como poca cosa por los habitantes del Norte rico e industrializado de la bota italiana. En reciprocidad, los napolitanos lo veneraron como a un Dios viviente, al punto de apoyar a la albiceleste en su juego frente a Italia en el mundial de 1990. 
 
El capital político de Diego Maradona
 
Miguel Ángel Pérez Pirela señaló que Diego Maradona fue acaso el futbolista más legendario de todos los tiempos y que al ser el fútbol el deporte con mayor cantidad de practicantes y fanáticos de todo el orbe, ello le permitió acumular un importante capital político que no dudó en utilizar para promover sus ideas. 
 
Del otro lado, su inmensa fama también lo secuestró en vida, al punto tal que cualquier acción o declaración suya, era atentamente seguida por los medios y la ciudadanía. 
 
Pero regresando a los aspectos positivos de su preeminencia en el fútbol y de la utilización de escenarios para hablar de la política tras la disciplina, el comunicador recordó su experiencia al frente del programa De Zurda, que condujo a través de la señal de teleSUR en los mundiales de Brasil (2014) y Rusia (2018) en compañía del periodista, narrador deportivo y analista político uruguayo Victor Hugo Morales.  
 
Adicionalmente, Maradona respaldó públicamente la causa palestina, denunció «la pandemia de hambre» que heredó el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner de Mauricio Macri, a quien acusó de robarse todo y no dejarle «un peso al Estado nacional». 
 
Muy recientemente, el pasado 11 de noviembre, el «Pibe de Oro» aseguró que estaba de acuerdo con la aprobación de un impuesto a la riqueza, una iniciativa impulsada por la bancada oficialista en el Congreso argentino que está bajo discusión. 
 
«En este país hay ricos y pobres. El que tiene, se la guarda y el que no, pide en la calle. Estoy a favor de su aplicación. Hay que equiparar las cosas», opinó al respecto.
 
En el caso de Venezuela, es innegable que, mientras las corporaciones mediáticas hablaban mal del país y tildaban a Maduro de dictador, y Estados Unidos y la Unión Europea sancionaban más duramente a la nación, Maradona no flaqueó y continuó apoyando el proceso político venezolano. 
 
Una actitud semejante mostró luego del golpe de Estado perpetrado en contra de Evo Morales: entonces se solidarizó con su amigo y con el pueblo boliviano, que empezó a sufrir los embates de la dictadura de Jeanine Áñez. 
 
Curiosidades al cierre
 
-Diego Maradona y Fidel Castro fallecieron el mismo día, con cuatro años de diferencia. 
 
-Existe una Iglesia Maradoniana. Fue fundada el 30 de octubre de 1998 en Rosario, Argentina, pero se ha extendido por todo el mundo. Sus fieles siguen 10 mandamientos, tienen oraciones inspiradas en el astro, celebran la Pascua la fecha en que Maradona anotó los dos goles contra Inglaterra y la Navidad el día de su cumpleaños, que es el 30 de octubre. 
 
-Cuando Maradona vivía en Napoli, tenía que permanecer mucho tiempo en su casa, pues incluso su traslado al estadio se transformaba en un evento público que hacía colapsar la ciudad. 
 
-Contrariamente a lo que se puede creer, Diego Armando Maradona no consumía cocaína para mejorar su rendimiento en los partidos de fútbol, que en Italia, se disputan los domingos. Es conocido que solía beber alcohol, trasnocharse y consumir drogas entre el domingo y el miércoles, mientras que entre jueves y domingo, no consumía ninguna sustancia prohibida.
 
Esto hacía que al momento de los partidos, el astro padeciera el llamado síndrome de abstinencia, que cuenta entre sus síntomas más notorios los temblores en el cuerpo, que pueden evidenciarse en imágenes de la época.
 
Aún sin estar en plenitud de condiciones físicas ni psicológicas por causa de sus adicciones, Maradona hizo una carrera gloriosa en el Napoli. 
 
-Los dos goles contra Inglaterra, en aquel célebre partido del Mundial de 1986, tuvieron, sin dudas, un efecto político, pues la nación austral acababa de ser vencida por los ingleses en la Guerra de Las Malvinas y vio en este acto una suerte de revancha simbólica. 
 
Uno de los goles fue catalogado como el gol del siglo; el otro, es conocido como La Mano de Dios y muchos cuestionan que se celebre en la misma medida que el primero, toda vez que fue producto de una trampa. 
 
Sin embargo, concluyó Pérez Pirela, esta trampa fue odiosa porque la hizo alguien del Sur del mundo y no un jugador de los países ricos que controlan la FIFA, ente incapaz de exhibir transparencia en sus manejos financieros y tampoco en su deportividad, puesto que inclusive se ha prestado para la compra de copas mundiales. 
 
Libro del día
 
El fútbol a sol y sombra, del escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano. 
 

(LaIguana.TV)

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