En el inicio del GP de Bahrein 2020, el pasado 29 de noviembre, el corazón del mundo de la Fórmula 1 se heló cuando Romain Grosjean se salió de pista y acabó impactando de manera increíble contra las protecciones.

Al instante se generó una bola de fuego de la que afortunadamente el piloto pudo escapar con la ayuda del delegado médico de la F1, Ian Roberts, y el conductor del coche médico, Alan van der Merwe.

Grosjean salió por su propio pie, con lesiones en un tobillo y quemaduras en las manos, un resultado que parece increíble tras ver la brutalidad del choque. Estuvo hospitalizado antes de poder volver a casa (previo paso por el circuito donde ocurrió el accidente, donde pudo saludar a sus héroes).

Desde entonces, ha ido actualizando en sus redes sociales el estado de sus manos, que se pueden ver (sobre todo la izquierda) muy deterioradas, y este martes ha publicado la foto definitiva.

«Mis manos han vuelto y a Petrus [su gato] no parece que le ponga triste eso. Todavía no es una imagen bonita, así que no deslices el dedo hacia la derecha si no tienes ganas», advierte.

Grosjean afronta con optimismo un 2021 en el que aún no tiene planes de competición. Haas decidió cambiar a sus dos pilotos y, aunque se mostró interesado en el proyecto de Hypercar de Peugeot y admitió negociar con equipos de IndyCar, aún no tiene asegurado un programa.

Grosjean siempre defendió que no quería que el accidente fuera su última imagen de la Fórmula 1, y pidió un test de despedida de la categoría. Haas, el equipo con el que pasó los últimos años, no tiene un coche disponible para una jornada así, y Mercedes se ofreció a darle la oportunidad de decir definitivamente adiós a la F1 con un mejor sabor de boca.

(motorsport.com)