La Organización de Estados Americanos (OEA), bajo el liderazgo de Luis Almagro, perdió lo que quedaba de su ya horadada credibilidad, pues las actuaciones recientes del organismo, lejos de fortalecer la democracia en la región, la han debilitado, en tanto responden exclusivamente a los intereses de Estados Unidos, país al que su Secretario General está supeditado.

En este orden de ideas y al calor de un acuerdo suscrito entre el ente y la tecnológica Facebook para presuntamente luchar por la defensa de los derechos humanos y promover la democracia, el comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela presentó a la audiencia de Desde Donde Sea un reporte detallado de las últimas acciones del ente y de Almagro.

De estas, destaca muy particularmente la presunta «manipulación dolosa e irregularidades graves» presentes en las elecciones presidenciales de Bolivia en 2019, que fueran anunciadas por el propio Secretario General de la OEA.

Estas denuncias, relató el experto, si bien nunca fueron comprobadas y posteriormente se demostró su falsía, fueron «detonante, una causa, un motor del golpe de Estado y del hecho que los bolivianos tuvieran que soportar un año de una dictadura, de un gobierno de facto represivo, terrorista y ladrón».

Asimismo, en ocasión de la prisión preventiva que le fuera impuesta a la exgobernante de facto Jeanine Áñez, la OEA demandó a Bolivia su inmediata liberación y acusó al gobierno del presidente Luis Arce de transformar los mecanismos judiciales en instrumentos represivos del partido MAS (Movimiento Al Socialismo).

Para Pérez Pirela, esta reacción de la OEA es más que esperable, puesto que Almagro, con el respaldo de los Estados Unidos, apoyó el golpe de Estado contra el presidente Evo Morales y el posterior gobierno de Áñez.

De otra parte, refirió la respuesta que le ofreciera la cancillería boliviana a la OEA, que «aseguró que la organización ignora a las víctimas de violaciones de derechos humanos cometidas durante el gobierno de facto».

A su parecer, tampoco puede dejarse de lado que durante las protestas antigubernamentales que chilenos protagonizaron en 2019, en las que el grupo Carabineros «dejó sin ojos» a decenas de manifestantes, «la OEA adoptó una postura de condena tibia, que raya en un respaldo a la represión por parte del gobierno pinochetista, de herencia pinochetista de Sebastián Piñera» y algo similar ocurrió en las protestas de Ecuador ocurridas ese mismo año, cuando el organismo decidió apoyar sin fisuras al gobierno.

Además, durante 2020, a propósito de las multitudinarias manifestaciones que colmaron las calles de los Estados Unidos a causa del asesinato de George Floyd a manos de la policía, la OEA tardó diez días en pronunciarse.

Así, pese a la gravedad de lo expuesto, Luis Almagro sigue en su puesto y la OEA suscribe acuerdos con Facebook, señaló, para concluir, el también director de LaIguana.TV.

(LaIguana.TV)

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