Juan González, asistente especial del presidente estadounidense Joe Biden, quien también se desempeña como director senior para el Hemisferio Occidental, emprenderá una gira por Colombia, Argentina y Uruguay entre el 11 y el 15 de abril en compañía de Julie Chung, subsecretaria interina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, «para interactuar con funcionarios gubernamentales», recoge Télam.

Oficialmente, se informó que en Bogotá, González y Chung «debatirán sobre recuperación económica, seguridad y desarrollo rural, la crisis migratoria venezolana y el liderazgo climático regional de Colombia».

La visita coincide con una escalada de tensión en la frontera colombo-venezolana entre el estado Apure y el departamento de Arauca, derivada de la incursión de grupos narcoparamilitares procedentes de Colombia, una situación en la que el gobierno de Iván Duque niega tener responsabilidad alguna.

El pasado 21 de marzo, Caracas puso en marcha la Operación Escudo Bolivariano en las inmediaciones de la población La Victoria, con la que desmanteló seis campamentos, capturó a más de 30 irregulares y dio de baja a cerca de una decena.

Los paramilitares respondieron atacando con explosivos instalaciones gubernamentales, activando minas terrestres y amedrentando a la población local, que se vio forzada a refugiarse en Arauquita, un poblado ubicado en la ribera colombiana del río Arauca, versión esta que fue confirmada por las autoridades de Colombia desde el sitio.

Pese a ello, desde la Casa de Nariño se ha adelantado una operación mediática para posicionar la idea de que en la zona se vive una crisis humanitaria a consecuencia de la huida de miles de venezolanos hacia Colombia, producto de las violaciones a los derechos humanos cometidos por los efectivos castrenses venezolanos sobre sus propios compatriotas.

Asimismo, en Bogotá han acusado sin prueba alguna al gobierno del presidente Nicolás Maduro de albergar en Venezuela a disidencias de las FARC-EP comandadas por Iván Márquez y Jesús Santrich, dos de los comandantes guerrilleros que suscribieron los Acuerdos de Paz de La Habana y que luego pasaron a la clandestinidad, alegando que el Estado colombiano había incumplido lo pactado y, en su lugar, había optado por perseguirles judicialmente bajo falsos cargos.

Funcionarios colombianos insisten que los grupos irregulares asentados en Venezuela, cuya existencia no tienen cómo refutar, también son parte de las disidencias de las FARC-EP, pero pertenecen a una fracción enfrentada con Márquez y Santrich, y que sería esa y no otra la razón por la que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana les persigue.

El resultado de este entramado es que este sábado 10 de abril, a petición del gobierno de Colombia, arribó a Arauquita una Misión de Verificación Internacional con delegados de Alemania, Brasil, Canadá, Francia y Reino Unido.

Según Diego Molano, ministro de Defensa colombiano, la misión tendría como fin evaluar la presunta «crisis humanitaria» que ocasionó la llegada masiva de venezolanos al lugar.

Sin embargo, el alcalde del municipio Páez del estado Apure, José María Romero, denunció que las autoridades colombianas retuvieron contra su voluntad a decenas de connacionales para fortalecer la matriz de opinión que convenía a Bogotá, si bien medios venezolanos en la zona mostraron en reiteradas ocasiones que, tras la liberación del sitio, los pobladores retornaban paulatinamente a sus hogares a través del paso fluvial que separa Arauquita de La Victoria.

«Preocupa ver cómo después de casi 15 días, desde Colombia se presiona para que la gente no retorne. Tenemos información de que está prohibido salir de los albergues hasta el martes», denunció Romero en un video difundido por el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López.

(LaIguana.TV)

 

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