La derecha regional no sabe qué hacer con la papa caliente de Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, que de ser el niño consentido de Estados Unidos (en tiempos de Donald Trump) se ha convertido en un problema para la Administración de Joe Biden y para las fuerzas políticas latinoamericanas postradas ante los dictámenes de Washington. 

Esta fue la conclusión fundamental del análisis realizado por Miguel Ángel Pérez Pirela en su programa Desde Donde Sea, tras revisar y poner en contexto los más recientes acontecimientos del país centroamericano.  

Bukele pasó de ser niño mimado de Donald Trump a poner en una seria crisis las posiciones de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos, Human Rigths Watch y la oposición extremista venezolana, esa misma que hace exactamente un año intentó, en medio de una pandemia, invadir el país mediante la firma de un contrato con una empresa de mercenarios gringos formados en Irak”, dijo. 

Pérez Pirela confesó que se ha divertido mucho con el espectáculo de esos factores de la derecha hemisférica cuestionando a un presidente también de derecha, luego de que el pasado 2 de mayo, magistrados de la Corte Suprema y el fiscal general fueran destituidos por la Asamblea Legislativa de El Salvador, controlada ampliamente por Bukele. 

Con 64 votos a favor, 19 en contra y uno ausente, los parlamentarios destituyeron a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al fiscal general de la República, Raúl Melara. 

Los diputados alegaron que los magistrados actuaron contra la Constitución, poniendo en primer término intereses particulares por sobre la salud y la vida de toda la población. 

La decisión ha sido rechazada con mucha fuerza desde EEUU, la OEA y figuras políticas afines. 

En el caso de Melara, el argumento fue un supuesto vínculo del fiscal con la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido opositor a Bukele. 

La Sala de lo Constitucional expresó lo siguiente: “Declárase la decisión de la Asamblea Legislativa inconstitucional en tanto que viola la forma de gobierno republicana, democrática y representativa”.  

El organismo argumentó que la decisión incide negativamente en el control del ejercicio del poder que efectúa la Sala de lo Constitucional.

Bukele, un experto en redes sociales, dijo: “En realidad ya estaban destituidos cuando emitieron esa resolución, que además no tiene ni firmas ni sellos ni comunicación oficial”. 

Intentó restar importancia a este posicionamiento, pero los efectos explotaron a nivel internacional. 

Bukele había tenido públicos enfrentamientos con estos magistrados porque han tomado decisiones en contra de medidas que él intentó adoptar durante la pandemia. Defendió la votación de los parlamentarios, alegando que el artículo 186 de la Constitución contempla que la Asamblea Legislativa puede destituir a los magistrados, por causas específicas establecidas en la ley, si la iniciativa cuenta con el apoyo de dos tercios de los diputados. 

Pese a las protestas, inmediatamente después de la destitución, los miembros del Parlamento eligieron a otros cinco magistrados de la sala y al nuevo fiscal.  

“Esto ocurre una vez que Bukele arrasa en las elecciones que le dieron amplia mayoría en el Poder Legislativo. Esto ha creado una avalancha en la derecha regional, que no sabe qué hacer con la papa caliente de Bukele”, enfatizó Pérez Pirela. 

Tras la decisión parlamentaria, los magistrados Aldo Cader Camilot y Marina Marenco de Torrento, dos de los destituidos, publicaron cartas de renuncia en las que aseguraron que nunca han estado al servicio de ningún partido político ni poder económico. Por su parte, el fiscal destituido dijo que la expulsión fue “inconstitucional y carece de validez jurídica”, pero renunció para asegurar el bienestar de su familia y por no poder contar con las garantías necesarias para ejercer. 

Bukele también había tenido encontronazos con Melara por sus decisiones en la Fiscalía. 

EEUU preocupado

“No tardaron mucho en opinar los EEUU, que considera a El Salvador junto a parte de Centroamérica como sus adláteres, cabe la expresión, como su patio trasero. La vicepresidenta Kamala Harris reaccionó y dijo que EEUU está preocupada… Y ya sabemos que cada vez que un funcionario de EEUU dice esto sobre un país, ¡pobre de ese país!, porque lo que le viene es marines, bombas, bloqueos y sanciones”. 

Harris expresó que “un Poder Judicial independiente es fundamental para una democracia sana y para una economía fuerte”. El presentador comentó que esta afirmación es bastante cuestionable, si se considera que, en EEUU, al fiscal lo elige el presidente de la nación. “¿Se puede hablar de separación de poderes en EEUU?”, interrogó. 

El secretario de Estado, Anthony Blinken, dijo que se había comunicado con Bukele para expresarle la gran inquietud de su gobierno por lo ocurrido porque la decisión socava al más alto tribunal y al fiscal general. 

Juan González, director del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, espetó en Twitter un escueto “Así no se hace”. 

La subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Julie Chung, declaró: “La existencia de una relación fuerte entre EEUU y El Salvador dependerá de que el gobierno de El Salvador apruebe la separación de poderes y acepte las normas democráticas”. 

“Está claro que EEUU está marcando distancia de su excachorro. Biden no quiso recibirlo y cuidado si no es una represalia porque Bukele fue un cuadro de Donald Trump. Mantuvo una muy buena relación con la Administración Trump, pero no con la de Biden. Además, no recibió a Ricardo Zúñiga, enviado especial para el Triángulo Norte, en su visita a Centroamérica en abril… Salió contestón, Bukele”, aseveró. 

Prosiguiendo con la reseña de las reacciones, mostró la del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, resaltando que, en cambio, no se ha pronunciado sobre Colombia porque hacer críticas a gobiernos como el de Iván Duque “le cuesta muchísimo”. No tardó en expresarse sobre El Salvador en los siguientes términos: “En las democracias, las mayorías tienen la responsabilidad de ser garantes fundamentales para asegurar el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho, el régimen plural de partidos y organizaciones políticas y las separación e independencia de los poderes públicos. Cuando las mayorías imponen una visión única y uniformizada para el resto del sistema político, socavan estos principios. Cuando las mayorías eliminan los sistemas de pesos y contrapesos en el marco institucional, están alterando la esencia del funcionamiento del mismo…”. 

Puntualizó Pérez Pirela que “esta es la misma OEA que apoya acá a Juan Guaidó; la misma OEA que le dio un golpe de Estado a Evo Morales. Los de la OEA hablan muy bonito, pero no actúan bonito. Por tratarse de un presidente de derecha no lo regañan tan fuerte, no lo acusan de dictador ni de régimen. Pero no saben qué hacer con su niño consentido. En sus palabras se muestra muy bien la hipocresía de la derecha regional”. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también adelantó su opinión, según la cual la decisión del Congreso salvadoreño se tomó “sin el debido proceso ni causas constitucionales, lo que pone en riesgo el Estado de derecho”. 

El organismo dependiente de la OEA decidió instalar una Sala de Coordinación y Respuesta Oportuna en San Salvador para monitorear esta situación que afecta la institucionalidad y los derechos humanos. “¿Y en Colombia, donde están masacrando a la gente, no montaron una sala? –preguntó el moderador-. No, en Colombia no, Colombia no existe, de Colombia no se dice nada”. 

El relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Independencia de Magistrados y Abogados, Diego García-Sayán, “condeno los pasos que viene dando el poder político para desmantelar y debilitar la independencia judicial de los magistrados”.

Vivanco lo va a acusar con EEUU

José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para Latinoamérica asumió una posición muy reveladora de la naturaleza de esta supuesta ONG: “Quiero que a Bukele le quede claro: haremos todos los esfuerzos para que este asalto a la democracia afecte su relación con el gobierno de EEUU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo”.  

Vivanco había denunciado a Bukele con anterioridad: “Desde que asumió en 2019 ha cercenado la libertad de prensa, atacando a medios y periodistas a los que acusa de publica fake news y califica constantemente de mercenarios”. 

Dijo que “la popularidad de Bukele en El Salvador no lo aísla del escrutinio legítimo en Washington, en torno a su historial sobre respeto a derechos humanos y al Estado de Derecho”. 

“Acá vemos que HRW no anuncia que irá ante alguna corte internacional a solicitar que sea anule la decisión, sino que amenaza a Bukele con decírselo a EEUU para que lo bloqueen y lo sancionen. Vivanco también menciona al Banco Mundial, el FMI, el BID, es decir a los que le pagan a él para que siga en su puesto”, expresó. 

Limpiar la casa

Pérez Pirela recalcó que Bukele no es santo de su devoción, y por eso le divierte mucho verlo peleándose con todos estos factores de la derecha hemisférica. “Me encanta porque se cae el castillo de naipes de la ‘democracia’ que defiende la derecha regional postrada ante los intereses de Washington”. 

A todas las opiniones de terceros países, el mandatario salvadoreño respondió, una vez más vía redes sociales: “A nuestros amigos de la comunidad internacional: queremos trabajar con ustedes, comerciar, viajar, conocernos y ayudar en lo que podamos. Nuestras puertas están más abiertas que nunca, pero, con todo respeto: estamos limpiando nuestra casa y eso no es de su incumbencia”. 

“Los mandó directo al carajo y eso va a traer consecuencias”, advirtió el conductor de Desde Donde Sea. 

En la madrugada del domingo, el nuevo fiscal general, Rodolfo Delgado, dio una declaración en sintonía con lo dicho por Bukele, al indicar que “es el momento de ordenar la casa y de que las cosas empiecen a funcionar adecuadamente”. 

“Hablar de limpieza en política es un poco duro. Hace recordar frases nazis, por decir lo menos”, comentó Pérez Pirela.  

Mientras tanto, más de veinte organizaciones de la sociedad civil condenaron lo ocurrido el sábado y lo calificaron de golpe de Estado. “Mediante la cooptación de a justicia pretenden consumar un ya cuestionable proyecto político autoritario en el que todos los poderes respondan a una persona”. 

¿Hubo alguna reacción popular?, se preguntó el moderador. El Equipo de Investigación reportó protestas frente al monumento a la Constitución en las que los manifestantes voceaban consignas como “Sí a la democracia, no a la dictadura”, “Respeto a la Constitución, no al poder absoluto” y “Nayib, fascista, vos sos el terrorista”. Pero otro sector de la población, muy importante, respalda a Bukele porque él prometió sacar a los corruptos y quieren verlo cumplir esa promesa. 

“Esto me hace recordar, conservando las distancias, del proceso Mani pulite, Manos limpias, en Italia. Allá, finalmente, el establishment fue más fuerte y terminaron aplastándolo”, acotó. 

Recientemente, diputados opositores habían planteado a la Asamblea Legislativa iniciar un proceso destinado a evaluar la capacidad física y mental de Bukele para ejercer la presidencia, con el propósito de destituirlo.  

El diputado Ricardo Velásquez Parker (Arena) ha dicho que “O estamos ante un delincuente o ante un loco, un trastornado que carece de facultades para ejercer el cargo”. 

“Pero con la revolcada que les dio en las parlamentarias, queda claro que ese loco tiene más poder político que todos sus adversarios juntos. Va a ser difícil que lo inhabiliten, debido a la amplia mayoría que tiene en el Parlamento, con las encuestas que lo ubican con más de 80% de respaldo y con el Poder Ejecutivo en sus manos”, observó. 

Significativamente, la petición de Arena fue respaldada por su archirrival, el FMLN y por el Partido Demócrata Cristiano. Al respecto, Bukele dijo: “Pueden estar o no de acuerdo con este gobierno, pero lo que no pueden negar es que hemos logrado lo impensable: destapar ante todos que Arena y el FMLN en realidad son aliados; lo intereses que defienden son los mismos; en realidad son lo mismo”. 

“Yo tengo la intuición de que esto no va a resolverse dentro de El Salvador, sino en EEUU. Y esto es lamentable. Veremos si Bukele va a aguantar la presión”, expresó Pérez Pirela. 

Relación Bukele-EEUU

Para poner en contexto geopolítico la pugna interna de poderes, presentó algunos rasgos de la relación entre el presidente salvadoreño y el gobierno de EEUU, tanto el anterior como el actual. 

Bukele viajó a Washington del 3 al 5 de febrero, pero la Administración Biden no quiso recibirlo. Esta negativa se debió, muy probablemente a que Bukele es considerado un aliado de las cuestionables políticas migratorias de Trump, que restringían las solicitudes de asilo. Esa postura le dio respaldo en EEUU en tiempos de Trump, pero ahora, por el contrario, es una piedra en el zapato para el modelo de solución que impulsa Biden para ese problema.  

Fuentes de la Casa Blanca dijeron que no se le recibió para que él no presentara un encuentro como una muestra de respaldo a su favor en plena campaña legislativa. 

¿Quién es Bukele?

Bukele fue alcalde de San Salvador de 2015 a 2018, con el apoyo del FMLN del que fue expulsado en 2017. Se desenvuelve como pez en el agua en las redes sociales, al punto de que no dio conferencias de prensa entre su elección y su toma de posesión. Lanzó todos sus mensajes por Twitter y si necesitaba una explicación extensa, lo hacía por Facebook Live.  

Su triunfo rompió con casi tres décadas de bipartidismo entre Arena y el FMLN. Los sondeos indican que una abrumadora mayoría apoya la mano dura de su gobierno a la que se atribuye la reducción de los elevados niveles de violencia.  

En EEUU le critican sus tácticas intimidatorias, entre las que se incluye haber enviado a los militares a rodear el Congreso en 2020 para ejercer presión sobre los legisladores en una votación sobre un presupuesto para el combate de las pandillas. 

Hizo parte de los gobiernos títeres de Trump. Se creó un hashtag #socioconfiable, que era utilizado por el gobierno y por la embajada de EEUU para transmitir información en común. 

No son pocos los analistas que atribuyen el éxito de Bukele a que se presenta como una opción desideologizada, a pesar de representar a un partido de derecha. Es consecuencia de la desesperación popular ante la violencia que sacude al país por la actividad de unas 400 bandas, que son conocidas como “maras”. El argumento de la instauración de la pena de muerte, la utilización de paramilitares para combatirlos, la despenalización del aborto, el uso de símbolos de la izquierda para atraer los votos de los electores y la amenaza de expulsión de inmigrantes por el gobierno de Trump conformaron un panorama que tuvo mucho que ver con la llegada de Bukele a la presidencia. 

Inmigración: tema clave

Insistió en que uno de los temas clave para entender la relación de EEUU con El Salvador y con el resto de los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras y Guatemala) es la inmigración. 

Apelando a una nota de la agencia Reuters, indicó que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quiere que los gobiernos de esos tres países tomen medidas enérgicas como parte de un millonario plan para la región que busca detener la migración ilegal. Pero las acusaciones de corrupción y autoritarismo persiguen a algunos de los líderes con los que Biden debe trabajar en Centroamérica, según la visión de EEUU. 

El año pasado, los tres países se ubicaron en la mitad inferior del ranking mundial de percepción de corrupción de Transparencia Internacional. 

En el caso de El Salvador, Bukele ha criticado el plan de Biden como una repetición de la Alianza para la Prosperidad de la era de Barack Obama que, según dijo, no dio resultados. 

Derecha venezolana tampoco sabe qué hacer

Otro de los aspectos divertidos relacionados con este hecho es la división que la derecha venezolana tampoco sabe bien cómo actuar respecto a Bukele. 

“Hasta ahora, la vinculación del presidente salvadoreño con Juan Guaidó ha sido clara, pero a raíz de lo ocurrido ha salido Julio Borges, el supuesto canciller del supuesto gobierno de Guaidó, a fijar una posición, no me queda duda que bajo órdenes de EEUU. Dijo: ‘No hay dictaduras de derecha o de izquierda. Hay dictaduras. No hay dictaduras buenas o malas. Hay dictaduras’. Esto lo dijo luego de una declaración por tuit de Primero Justicia, partido del que Borges es o era dirigente, ya no se sabe con exactitud. Ese partido dijo que ‘observamos con alta preocupación lo sucedido en El Salvador. La separación de poderes es fundamental para la democracia’”. 

Según el portal de investigación La Tabla, Borges calificó a Bukele como dictadura y la respuesta asoma una clara división de un sector de la banda de Guaidó respecto al centroamericano porque ni Guaidó ni su jefe político, Leopoldo López, han opinado. 

La Tabla ha analizado el tema en un trabajo titulado “De Leopoldo López en Venezuela a Nayib Bukele en El Salvador: la ‘democracia’ autoritaria, gerencial y tecnológica de la extrema derecha latinoamericana”.  

Bukele respondió de inmediato a Borges: “En El Salvador nos costó 30 años liberarnos del régimen. No vamos a retroceder ahora. Apoyarlos a ustedes es igual que apoyar a Maduro”. 

Grupos internos de derechos humanos

El gobierno de Bukele, al margen de sus confrontaciones con la derecha hemisférica, tiene difíciles relaciones con numerosas expresiones de la sociedad organizada salvadoreña. 

Por ejemplo, la organización humanitaria Cristosal rechaza los ataques de Bukele a uno de los abogados de las víctimas en el proceso por la masacre El Mozote en 1981, donde fueron asesinados unos mil campesinos, en su mayoría mujeres y niños. El mandatario se presentó en la zona de la masacre, en el noreste salvadoreño, para anunciar apoyos a la comunidad y acusar a Gobiernos anteriores y a los defensores de derechos humanos que acompañan a los sobrevivientes de lucrarse con el caso. 

El gobierno de Bukele, además, bloqueó una inspección judicial a los archivos secretos de la masacre El Mozote.  

Los representantes de la Coordinadora Salvadoreña de Movimientos Populares (CSMP) hicieron un llamado urgente contra el aumento de lo que calificaron como prácticas antidemocráticas por parte del Gobierno. Instaron a crear una amplia alianza ciudadana contra la “intolerante, autoritaria y demagoga” administración del país, de acuerdo con las palabras de la integrante del Foro Nacional de la Salud (FNS), Morena Murillo, quien opinó que las acciones del Ejecutivo y el presidente han mostrado poca transparencia ante el manejo de la situación sanitaria.  

Este tipo de organizaciones también le ha atribuido “el abuso y violación de la libertad de expresión e información, a través de ataques digitales contra opositores a su planteamiento y acoso mediático a dirigentes y periodistas”. 

Lo acusan igualmente de la militarización del país, el mal manejo del tema medioambiental y la “lógica neoliberal” cada vez más arraigada que se manifiesta en el desmantelamiento de programas de protección a sectores vulnerables, menor inversión social y la estrategia de más endeudamiento. 

Interacción

El programa dedicado a El Salvador fue el número 300. Durante 2019 y principios de 2020, se emitía una vez por semana. A partir del inicio de los confinamientos por la pandemia, en marzo de 2020, cambió a la frecuencia de lunes a viernes. “Comenzamos hace dos años dándole play a una camarita y miren lo que ha llegado a ser este espacio, con medio millón de visitas entre el programa y los tips”, agradeció. 

A lo largo del programa y, sobre todo, en los minutos finales, llegaron muchos mensajes sobre la situación de Colombia luego del paro nacional de 24 horas y de la ola de represión que las protestas desataron.  

Los testimonios de los participantes dan cuenta de numerosas muertes, desapariciones, lesiones gravísimas, atropellos a los derechos humanos y detenciones.  

Varios de los mensajes fueron para deplorar la falta de acción de la OEA, de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet y el silencio de los cantantes y otras figuras faranduleras de la misma Colombia y de otros países, actitud que contrasta con su constante disposición a hacer conciertos y protestas contra el gobierno de Venezuela.  

“¿Dónde estarán metidos Shakira, Juanes, Maluma y Nacho, esos reguetoneros de poca monta que no se pronuncian sobre Colombia? Queda demostrado que solo hacen lo que les ordenan desde Miami, ese centro de producción de la música-basura”, aseveró Pérez Pirela. 

(LaIguana.TV) 

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