La Cuestión de las Islas Malvinas, es una disputa soberana para Argentina, cuyo origen se remonta el 3 de enero de 1833, cuando Reino Unido, quebrantó la integridad territorial argentina y ocupó ilegalmente dichas islas, expulsando arbitrariamente a las autoridades argentina impidiendo su retorno, imposibilitando al mismo tiempo, la radicación de argentinos provenientes del territorio continental.

A pesar de los intentos de negociación de la cancillería argentina por resolver este conflicto pacíficamente, Reino Unido se negó a negociar y finalizando 1981 la dictadura argentina de aquel entonces, consideró como opción para recuperar las Islas Malvinas, el conflicto armado en la zona, afectando no solo a la población ingresa sino también a la argentina.

Desde entonces, Argentina ha protestado regularmente la ocupación británica, ratificando su soberanía y afirmando que su recuperación, conforme el derecho internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable.

Sin embargo, el pasado mes de abril, en una evidente política de entrega y sumisión la exministra de seguridad argentina Patricia Bullrich, se refirió a las negociaciones del Gobierno nacional con el laboratorio estadounidense Pfizer, para acordar la provisión de vacunas contra el COVID-19, señalando que el Gobierno argentino «podría haberle dado» las Islas Malvinas a Pfizer como «seguro de caución», declaraciones por las que fue severamente criticada.

La cancillería argentina en su portal web destaca que “La Cuestión Malvinas ha sido calificada por las Naciones Unidas como un caso de descolonización colonial especial y particular,  donde subyace una disputa de soberanía y por ende, a diferencia de los casos coloniales tradicionales, no resulta aplicable el principio de libre determinación de los pueblos”.

Además agrega que “la Cuestión de las Islas Malvinas fue, es y será un tema central para todos los argentinos, tal como lo expresa la Constitución Nacional mediante su Disposición Transitoria Primera:

«La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino

(LaIguana.TV)

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