Los Estados deben tomar «medidas inmediatas» contra el «racismo sistémico» que sufren las personas de color, pidió Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, días después de que el policía que mató a George Floyd fuera condenado en Estados Unidos.

«El statu quo es insostenible», afirmó Bachelet en la publicación de un informe solicitado por el Consejo de derechos humanos de la ONU tras el asesinato de Floyd en mayo de 2020.

«Necesitamos un enfoque transformador que aborde los ámbitos interconectados que impulsan el racismo y desembocan reiteradamente en tragedias que podrían evitarse, como la muerte de George Floyd, continuó.

El pasado viernes 25 de junio, Derek Chauvin, el policía blanco que asfixió con la rodilla en el cuello a este afroamericano convertido en símbolo de la violencia racial en Estados Unidos, fue condenado a 22 años y medio de cárcel, una dura sentencia que refleja el impacto global de la tragedia.

En su informe, la Alta Comisionada de la ONU asegura que la muerte de Floyd, «las protestas masivas» que desencadenó y el veredicto contra este agente «representan un hito en la lucha contra el racismo» y «una oportunidad trascendental para alcanzar un punto de inflexión en favor de la igualdad y la justicia raciales».

«La movilización mundial en reclamo de justicia racial ha forzado un reconocimiento largamente postergado del racismo y recentrado los debates en la naturaleza sistémica de este fenómeno y en las instituciones que lo perpetran», asegura el texto.

«Exhorto a los Estados a que dejen de negar y comiencen a desmantelar el racismo, a que pongan fin a la impunidad y fomenten la confianza, a que escuchen las voces de las personas afrodescendientes, a que afronten los legados del pasado y procuren una justicia reparadora», añade la política chilena en un comunicado adjunto.

Estadísticas étnicas

Para la Alta Comisionada, este racismo sistémico implica que la población africana o de ascendencia africana se encuentra marginada económicamente y políticamente, sin el mismo acceso a la educación o la atención sanitaria de calidad, o sin una representación adecuada en la sociedad.

En este sentido, el informe pide a los Estados adoptar planes de respuesta «que impliquen al conjunto del Gobierno» y estén «dotados de recursos suficientes».

También recomienda la recopilación y publicación de estadísticas desglosadas por raza o etnia para «entender mejor la magnitud del racismo sistémico (…) y para evaluar la eficacia de las medidas de política».

El informe también denuncia racismo por parte de los agentes del orden y el sistema judicial, según muestran los pocos datos disponibles.

En Canadá, un negro tiene 20 veces más probabilidades de verse involucrada en un tiroteo mortal con la policía. En Reino Unido, hay seis controles policiales por cada 1.000 blancos y 54 por cada 1.000 negros, indica el informe.

O un informe francés de 2016 señaló que los jóvenes negros o magrebíes tenían 20 veces más probabilidades de ser sometidos a un control de identidad que el resto.

El Alto Comisionado también examinó 190 casos de personas africanas o afroamericanas fallecidas en contactos con las fuerzas del orden y señaló que «en muchos de los incidentes examinados, (…) las víctimas no representaban una amenaza inminente de muerte o lesiones graves que justificara el nivel de fuerza utilizado».

Revisar el pasado

Este organismo de la ONU también solicitó el despliegue de «mecanismos de control independientes», además de impulsar un trabajo de revisión histórica del pasado.

El informe apunta a «la necesidad largamente postergada de hacer frente a los legados de la esclavitud, la trata transatlántica de esclavos africanos y el colonialismo, y de procurar una justicia reparadora» y subraya «la falta de un reconocimiento oficial de la responsabilidad de los Estados», instituciones y personas que participaron de esos hechos y se siguen beneficiando.

(AFP)

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