Aunque Facebook es cuestionada por no resguardar la privacidad de sus usuarios, con su conjunto de aplicaciones (Messenger, WhatsApp e Instagram), mantiene la lealtad de sus usuarios y sus ingresos superan los 765 billones de dólares. Como estos ingresos nunca serán suficientes, llega el Metaverso.

En esta entrega de Entre Líneas, la periodista e investigadora Naile Manjarrés hace un análisis del discurso ofrecido por Mark Zuckerberg en su presentación oficial de lo que es el Metaverso.

Oda a la desmemoria y a la obsolescencia programada

Para empezar, las tablets, computadoras y teléfonos inteligentes que tanto se esfuerzan las masas en comprar y actualizar serán obsoletos y en vez de mirar una pantalla, todos (los ciudadanos del mundo) seremos parte de ella. A esto el CEO de Facebook lo llama usar el tiempo en la pantalla de mejor forma, pero ¿acaso no es sacar mayor provecho al tiempo que perdemos?

Por otro lado, parecía necesario bajar los niveles de frustración de una sociedad encerrada y de ahí una aparente cualidad principal del Metaverso: sentir que estas socializando con otras personas.

Después de permanecer aislados por un buen tiempo ahora nos harán pagar para sentir que conectamos con otros pero realmente no lo haremos. Serán nuestros avatares en movimiento.

El metaverso nos ofrece la capacidad de teletransportarnos hacia infinitos lugares que hemos visto y que solo podemos imaginar. Toda una oda a la evasión de la realidad que las grandes trasnacionales se han encargado de diseñar y materializar: expoliación, depredación, desigualdad.

Nueva economía

Ser parte del metaverso nos obligará a integrarnos con las nuevas plataformas (criptos y NTF) ¿qué gana el 1% que gobierna al mundo y que no domina la tecnología de las criptomonedas con esto? Ya lo veremos, pero el CEO de Facebook ya lo dijo: están bastante ocupados en la creación de nuevas leyes y un nuevo gobierno que pueda contener y controlar todo esto.

El mensaje es dirigido desde distintos rostros que endulzan nuestro oído prometiendo un poder de decisión sobre cuando estar con los demás. Pero no si estar. Pertenecer no está en discusión. Poco a poco será una nueva normalidad instaurada e impuesta.

Finalmente, en el metaverso la reproducción de las maquilas y la expoliación continúa desde diversas instancias y sus promotores ya no se preocupan en cuidar las formas: Zuckerberg habló de «hologramas que solo nos costarán un dólar y que serán fabricados por adolescentes del otro lado del mundo» (las periferias, el tercer mundo, nuestros países).

Toda la presentación de lo que será la vida en el metaverso nos lleva a recordar una frase de la obra «1984» de George Orwell: “Despiertos o dormidos, trabajando o comiendo, en casa o en la calle, en el baño o en la cama, no había escape. Nada era del individuo a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo”.

(LaIguana.TV)

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