El tenor español Plácido Domingo quedó implicado en la investigación de una secta que operó durante décadas en Argentina a través de la fachada de una escuela de yoga que, en realidad, sometía a sus «alumnos» a la servidumbre, abuso y explotación sexual, además de que sus dirigentes se apropiaban de sus bienes y lavaban dinero.

La conmoción por este caso comenzó el pasado viernes, gracias a los allanamientos policiales que permitieron la detención de 19 miembros de la Escuela de Yoga de Buenos Aires, que estaba ubicada en un barrio de clase media de la capital argentina, que fue fundada en los años 80 y que amplió sus operaciones a diversas ciudades estadounidenses.

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Desde ese día se especuló sobre las relaciones de los dirigentes de la secta con personajes famosos y poderosos, aunque en principio no se ofrecieron nombres concretos.

El primer nombre que apareció gracias a una serie de escuchas telefónicas que fueron filtradas a los medios de comunicación fue el de Domingo, el cantante de 81 años que en 2020 asumió su responsabilidad y pidió perdón, luego de que se demostraran las acusaciones de acoso sexual que interpusieron varias artistas que trabajaron con él.

En la primera llamada, una mujer que todavía no ha sido identificada, pero que trabajaba en la «escuela», le avisa a Juan Percowicz, el líder de la secta, que Domingo planea un encuentro con ella:

Mi amor, una pregunta: además de estar fascinada con este escenario que arman los dioses cada día más lindo y más divertido, entre otras cosas, tantas que dijo, Plácido dijo que podría venir a visitarnos, o sea, «visitarnos» significa venir a visitarme, porque él va a casa en Nueva York y lo recordó ayer. ¿A vos te parece que yo le podría preguntar a Pet, si eso sucede, si lo podríamos hacer en el Museo?

-Sí.

-Bueno, me encanta.

-Mucha suerte.

-Tendré que sacrificarme una vez más…

-Ya te han dicho que estar en la escuela…

-Como se ha demostrado, tengo mucha vocación de sacrificio, ¿no es cierto? (Risas).

-Ay, cómo te quiero.

-Yo también mi Juan, muchos, muchos besos.

-¿Después me contás cómo sigue?

-Sí, claro, con detalles si quieres.

La cita

En la segunda llamada, la mujer habla presuntamente con el propio Domingo, quien le asegura que ya organizó todo para que ella pueda pasar a la habitación de su hotel.

-Es más, cuando salgamos de la cena, pues digamos, venimos separados ¿no? Y después lo hacemos así… mis agentes y todos ellos se van a subir a la habitación cuando yo suba.

-Perfecto

-O sea que así, y ya después, como están en el mismo piso y todo, yo ya te digo yo estoy en el 500 y algo, déjame ver…

-No me mandes a la (habitación) de otro, por favor. (Risas).

-No, por favor, por favor espera, déjame ver… (Ambos ríen).

Finalmente, la mujer vuelve a llamar a Percowicz, el jefe de la secta que se hacía llamar ‘El Ángel’ o ‘El Maestro’ y que hoy tiene 85 años, y le cuenta que ya arregló la cita con Domingo.

-Ya me llamó y armó la matufia para que esta noche me quede yo en el hotel sin que los agentes se den cuenta, así que es muy gracioso.

-Qué degenerada que sos vos.

-Me parece que un poquito colaboraste con este producto, así que bueno. Está hecho mierda, Juan, me da pena, yo no le deseo ningún daño, pero es tan maravilloso vernos a nosotros, Mariano y yo, brillando y volando por los cielos, justo ayer, y él hecho mierda.

(RT)

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