Los extremistas y promotores de la violencia callejera generada en Venezuela desde 2014 y realizada de forma continuada en años siguientes, Miguel Pizarro y Freddy Guevara, ambos miembros de los grupos de oposición radical Primero Justicia y Voluntad Popular, respectivamente, y que actúan bajo las órdenes de los prófugos de la justicia venezolana Julio Borges y Leopoldo López; quienes son piezas manipuladas por el régimen de Donald Trump, ahora pretenden lavarse las manos.

Guevara y Pizarro fueron unos de los principales promotores de acciones de terror y asesinatos de casi 200 personas en las acciones violentas que generaron entre 2014 y 2018 cuando lanzaron a la calle grupos pagados en dólares para hacer parecer —con apoyo de la mediática internacional— que había protestas en todo el país, cuando en realidad eran focos de violencia extrema que llegaron, incluso, a generar crímenes de odio y fascismo.

Ambos estuvieron —sobre todo— a cargo de las violentas acciones callejeras perpetradas en el municipio Chacao, específicamente en los alrededores de la plaza Altamira y el distribuidor del mismo nombre, lugar históricamente utilizado por estos grupos para viralizar ante los ojos de los medios de comunicación y hacerlos parecer que se tratan de protestas masivas que se repiten en todo el país.

En esas falsas protestas fueron protagonistas de distintos crímenes de odio como el asesinato a mansalva del joven venezolano Orlando Figuera, quien se dirigía a su trabajo cuando fue quemado y apuñalado por las ordas opositoras de Altamira por ser negro y parecerse «a un chavista».

En esa misma zona falleció también el joven de 20 años Juan Pernalete, quien al intentar lanzar una bomba casera a través de un lanzagranadas inventado por los grupos financiados por Pizarro y Guevara, terminó muriendo al instante luego que el artefacto le estallara en el pecho. A pesar de esto, a Pernalete pretenden utilizarlo como una imagen emblema de la oposición calificándolo como un supuesto mártir de su «lucha por la libertad».

Así como estos dos jóvenes son ejemplo del terror desatado por Primero Justicia y Voluntad Popular —principalmente— en estos violentísimos focos que llegaron a decapitar motorizados al colocar guayas de alambre de extremo a extremo en las calles que ellos controlaban para asesinar expresamente a los efectivos de seguridad y que terminó con la vida de civiles, entre otro tipo de crímenes de odio que han sido reiteradamente denunciados por el Comité de Víctimas de las Guarimbas, integrado por familiares de las personas asesinadas y víctimas vivas de estos cruentos hechos.

A pesar de todo esto, ambos extremistas —Pizarro y Guevara— recibieron recientemente un indulto presidencial que les perdona su responsabilidad sobre estos lamentables hechos, mientras los dos estaban prófugos de la justicia venezolana. El indulto dado por el presidente de la República, Nicolás Maduro, fue aceptado por ambos; pero ahora pretenden hacer creer que la violencia que desataron fue culpa del Gobierno venezolano y no de ellos.

“Con 22 votos a favor se aprobó la resolución que extiende el mandato de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU en Venezuela. Los delitos de lesa humanidad de la dictadura no quedarán impunes. La ONU seguirá investigando y documentando para que haya justicia”, escribió Guevara en Twitter.

Por su parte, Pizarro acotó: «Maduro ha perdido considerablemente el apoyo, porque ya no tiene a los países que antes le apoyaban (…) Esta resolución trasciende diferencias ideológicas, que tengamos a España y Argentina es comprensión de lo que está pasando, esto es una atención común de lo que pasa en Venezuela (…) Este mandato permite una dirección correcta para conseguir justicia».

Ambos, Guevara y Pizarro, también venezolanos como quienes fallecieron en esas acciones de calle hablan de hacer justicia. ¿Estarán de acuerdo que se haga justicia y eso los incluya a ambos en una condena que les haga pagar por los hechos que abierta y públicamente cometieron?

(LaIguana.TV)

Comentarios Facebook