Al analizar críticamente el 12 de octubre de 1492 como punto de partida de la colonización en el continente, el filósofo y comunicador Miguel Ángel Pérez Pirela precisó que el mentado «descubrimiento», como suele llamársele desde la narrativa impuesta desde Europa, solamente legó a nuestros pueblos originarios «el colonialismo, virus que no conocían, un Dios que no era el Dios de ellos, un idioma que no los identificaba, (…), la pólvora y esos animales feroces que eran los caballos, que montados por un español, parecían un ser cuasimítico».

Al respecto, el escritor uruguayo Eduardo Galeano diría: «El 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe».

La tesis de Galeano parece corresponderse con lo que el propio Colón escribiera en su diario de viaje. «El Almirante escribió 139 veces la palabra ‘oro’ y 51 veces la palabra ‘Dios’ o ‘Nuestro Señor'», puntualizó el experto. Dicho de otro modo, «la palabra ‘oro’ casi triplicaba a la palabra ‘Dios’ o ‘Nuestro Señor’.

De otro lado, explicó, están los efectos, aún presentes, de la así llamada literatura de la Conquista, a partir de la cual se estructuró una cosmovisión en la que nuestros pueblos originarios aparecen representados desde la mirada de los colonizadores.

A su parecer, es gracias a esto «que nuestros niños y adolescentes –y también nuestros adultos– se refieren al 12 de octubre como el Día del Descubrimiento de América».

El nombre del continente mismo es también herencia colonial, reflexionó, y por eso no hay razón para sentirnos honrados por llamarnos América. Sin embargo, el cuestionable nombre no escapa de los procesos neocolonialistas, pues Estados Unidos ha pretendido apropiarse de él, haciendo que solamente ellos puedan ser llamados americanos.

«Hasta eso nos quitaron. O nos trataron de quitar», concluyó.

(LaIguana.TV)

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