La Iglesia católica venezolana realizó este sábado la misa de clausura del reconocimiento de los restos mortales del Dóctor José Gregorio Hernández, como parte de su camino para su beatificación.

Los restos fueron reconocidos y autenticados, tras el proceso de exhumación iniciado el lunes. Un equipo de expertos, encabezado por  el doctor Enrique López Loyo, llevó a cabo la misión encomendada, como lo exige la Santa Sede.

Se estima que la ceremonia de beatificación  sea en abril de 2021. Este sábado se dejó constancia que hay una sincronía entre los restos del Dr. José Gregorio Hernández de 1939 y de 1975 con lo que se ha encontrado este 2020.

El informe fue firmado la mañana de este último día de octubre de 2020, en una misa celebrada en la iglesia de La Candelaria, presidida por el cardenal Baltazar Porras y que  contó con la presencia, nuevamente, de la niña del milagro, Yaxury Solórzano, y feligreses. La música  estuvo a cargo del flautista zuliano Huáscar Barradas y la coral Voces Don Bosco.

Porras anunció: “En los próximos días llevaremos este informe acerca de los restos del Dr. José Gregorio Hernández a Roma”. Informó que debido a las restricciones de la COVID-19, Yaxury no viajará al Vaticano para llevar las reliquias y el acta para la beatificación.

Tras la firma del acta de reconocimiento, se depositó en el moisés la reliquia del venerable y próximo beato, correspondiente a la clavícula derecha. El moisés fue sellado con el símbolo cardenalicio que no podrá ser retirado sin autorización del Vaticano.

«En mis manos muestro una reliquia del Dr. José Gregorio Hernández, este trozo blanco está depositada la clavícula derecha de nuestro santo», sostuvo el cardenal, minutos antes.

El cofre donde descansan los restos del próximo beato fue cubierto con la bandera nacional.

 En la misa, el purpurado invitó a los venezolanos a caminar con José Gregorio Hernández. “Somos hermanos”, dijo, “que el dolor, las diferencias y conflictos nos transformen”.

Porras, arzobispo metropolitano de Mérida y administrador apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, invitó a que Venezuela vuelva su mirada a lo divino. «Una de las mayores perversiones de nuestro tiempo, es que se nos propone adorar lo humano en vez de lo divino».

En su mensaje a los venezolanos, el cardenal señaló: «Anhelamos ser un pueblo que trabaje por la paz. Aquí estamos, Señor».

(Agencias)

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