La supuesta muerte en combate en territorio venezolano del guerrillero colombiano Jesús Santrich podría terminar siendo una primicia mundial de la revista Semana, pero es mucho más probable que finalice clasificando para el top ten de las informaciones falsas, lo que es mucho decir porque se trata de Colombia, un país donde fabricar fake news, montar falsos positivos y lanzar potes de humo es ya parte del modus operandi cotidiano de la élite gobernante, indisolublemente asociada con su aparato mediático.

La presunta noticia ha sido tendencia en las redes sociales y se mantiene como tal aunque, pasadas ya doce horas, seguía sustentándose en un tuit de la periodista colombiana Vicky Dávila, directora de la revista, y en una muy ambigua “confirmación” del ministro de la Defensa neogranadino, Diego Molano.

“Atención! Es cierto, Jesús Santrich murió en Venezuela en medio de un enfrentamiento entre ilegales. Noticia en desarrollo en http://semana.com”, escribió la periodista, quien desde que tomó las riendas de la publicación, en noviembre pasado, ha llevado al otrora respetado medio al predio franco del uribismo mediático.

Al revisar la nota publicada en la página web de Semana sobre la supuesta “noticia en desarrollo” no se encuentran datos adicionales, salvo que la información supuestamente se basa en unas ignotas “fuentes venezolanas”. Para ampliar el texto se incluyen aspectos biográficos de Santrich, cuyo nombre real es Seuxis Paucias Hernández Solarte.

La única reacción oficial al respecto es la de Molano, también vía Twitter. El trino tiene trazas típicas de falso positivo al resaltar como lo más importante que la muerte de Santrich habría ocurrido en territorio venezolano. El ministro escribió: “Información de inteligencia señala que en presuntos enfrentamientos ocurridos ayer en Venezuela habría muerto alias «Santrich» y otros delincuentes. Información en verificación. De confirmarse este hecho, se comprueba que en Venezuela se refugian narcocriminales”.

Tanto la versión de la revista como las expresiones de Molano (un jurado enemigo de Venezuela) carecen de fuerza probatoria, no solo sobre la supuesta muerte de Santrich, sino también –y principalmente- acerca de que el deceso haya ocurrido en territorio venezolano. Corresponde a ambos actores de la derecha gobernante colombiana (Semana y el gobierno de Iván Duque) darle sustento a lo que hasta ahora no pasa de ser un rumor.

Compinches habituales
No es en absoluto extraño que el gobierno colombiano lance este tipo de informaciones valiéndose de los grandes medios de comunicación que controlan, pues estos pertenecen a la misma oligarquía gobernante.

Uno de muchos ejemplos, también de alcance internacional, ocurrió hace poco con respecto a Ecuador. La misma revista Semana publicó una “noticia” según la cual el candidato izquierdista Andrés Arauz había recibido financiamiento del Ejército de Liberación Nacional (ELN), lo que se habría probado mediante materiales archivados en la computadora de Andrés Vanegas Londoño, el comandante Uriel. Tras la divulgación de esta historia, haciéndose automáticamente eco de ella, el mismísimo fiscal general de Colombia, Francisco Barbosa, viajó a Ecuador para acusar a Arauz.

Poco después se comprobó que el informe era un montaje. Otro medio colombiano, El Espectador, publicó una nota titulada: “El sonido de un pájaro ayudó a probar que un supuesto video del ELN era falso”.

El usuario de Twitter @sergionacional comentó lo siguiente: “Antes Semana era la que desmontaba bulos (fake news)… Ahora queda en ridículo con estás pajareadas…”.

Un pote de humo
La “información” sobre Santrich también tiene las características típicas de un tema de distracción, de un pote de humo para desviar la atención de la tensa situación interna de Colombia, justo después de que Duque ha ordenado que se despliegue en todo el país (ya no solo en Cali) todas las fuerzas disponibles para acallar la protesta popular.

El uribismo se encuentra contra las cuerdas, tras casi tres semanas de paro y con un saldo sangriento en cuanto a personas asesinadas, heridas, desaparecidas y detenidas. Por eso sería muy pertinente un tema que dirija la atención hacia Venezuela, uno de los motivos más recurrentes de sus falsos positivos.

Para ello se pretende distorsionar lo que ha venido ocurriendo en la zona fronteriza de Apure, donde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se enfrenta a grupos criminales colombianos desde hace ya más de un mes, mientras el gobierno colombiano se hace de la vista gorda y con ello protege a los irregulares. Esta actitud, dicho sea de paso, echa por tierra las versiones de que son grupos disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP, en las que milita Santrich).

La difusión de esta “información” mediante la yunta formada por la maquinaria mediática y el gobierno es motivo para estar muy alertas en Venezuela, si se considera que desde Colombia han partido las más oscuras maquinaciones dirigidas contra la estabilidad nacional, entre ellas un magnicidio fallido (agosto de 2018); un intento de incursión no autorizada con la excusa de introducir ayuda humanitaria (febrero de 2019); una invasión con fuerzas paramilitares y mercenarias (mayo de 2020); y la situación de guerra asimétrica en Apure (iniciada en marzo y aún en desarrollo).

(LaIguana.TV)

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