Twitter anunció el pasado jueves 20 de mayo que el proceso de presentación de solicitudes por parte de cualquier usuario para ser verificado vuelve a estar operativo, después de más de tres años en pausa por la polémica generada en 2017, cuando verificó a un simpatizante de la extrema derecha en EEUU.

«Ponemos a disposición del público nuestro nuevo proceso de solicitud de verificación y revisaremos las peticiones que nos lleguen», indicó la red del pájaro azul en una entrada en su blog corporativo.

Verificar cuentas, actividad que la empresa empezó en 2009, consiste en comprobar que la persona detrás de un perfil de Twitter es realmente quien dice ser, dando así una garantía de autenticidad, que se muestra en el portal con un círculo azul al lado del nombre.

Sin embargo, esta codiciada marca pasó a interpretarse en el mundo de la red social como un distintivo de importancia e incluso como una muestra de reconocimiento por parte de la compañía, por lo que cuando la recibió el ultraderechista Jason Kessler, en noviembre de 2017, se armó una gran polémica en Twitter.

Fue tal la cantidad de críticas que la empresa recibió que el consejero delegado de Twitter, Jack Dorsey, admitió que el sistema de verificación estaba «roto» y la empresa lo puso en pausa. Dichas críticas surgieron porque Jason Kessler había sido uno de los organizadores, meses antes, de la marcha derechista en Virginia en la que murió una mujer.

Desde entonces y hasta la fecha, Twitter ha seguido verificando cuentas relevantes, pero de forma discrecional a iniciativa propia de la compañía, sin que fuese posible que los propios usuarios que lo deseaban presentaran sus peticiones.

Esto cambia a partir de ahora, cuando las solicitudes vuelven a ser una posibilidad para todos los internautas, aunque solo se aprobarán las de aquellos que formen parte de categorías como gobiernos; empresas, marcas y organizaciones; medios de comunicación y periodistas; entretenimiento; deportes y juegos; y activistas, organizadores y otros individuos influyentes.

Además de pertenecer a una de estas 6 categorías, Twitter exige que el solicitante tenga un nombre y una imagen de perfil, un número de teléfono o cuenta de correo electrónico vinculado, que la cuenta haya estado activa durante los 6 meses anteriores a la petición y que no haya incumplido las normas de contenidos de la empresa.

La firma de San Francisco (California, EE UU) adelantó que tiene planes para ampliar la lista de categorías elegibles este mismo año, de manera que también incluya a científicos, académicos y líderes religiosos.

(EFE)

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