Los Papeles de Pandora, que expone a miles de políticos y empresarios y que estremecieron a la opinión pública internacional con su tsunami de información, podrían ser en realidad una operación de distracción de la población mundial bien planificada de los verdaderos serios y peligrosos problemas que afectan la economía y la paz mundial.

Comprender lo que está antes de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante (George Orwell, 1903-1950).

La crisis interna que no está superando hasta ahora EEUU y su trauma de derrota en Afganistán es lo más destacable, así mismo el agravamiento de las relaciones de Norteamérica con China y Rusia y el aumento drástico de la inseguridad energética que está experimentando la Unión Europea.

Según la información divulgada por los medios de comunicación globalizados, los Papeles de Pandora es un proyecto de investigación periodística del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en sociedad con el Proyecto de Informes sobre el Crimen Organizado y Corrupción (OCCRP). El ICIJ obtuvo más de 11,9 millones de archivos de 14 estudios internacionales que se especializan en ‘fabricar’ offshore (paraísos fiscales), con la colaboración de más de 600 periodistas de 150 medios de comunicación que investigaron bajo la dirección del ICIJ durante dos años los paraísos fiscales difíciles de ubicar.

Hasta ahora nadie sabe cómo el ICIJ y el OCCRP lograron penetrar los 14 estudios internacionales y extraer sus archivos celosamente guardados. Tampoco se sabe si algunos de los documentos fueron removidos antes de la publicación o no y nadie garantiza que no haya un material ‘fabricado’ entre estos datos. Sea como sea, el archivo divulgado por The Washington Post, Le Monde, BBC Panorama y The Guardian contiene nombres de 956 empresas en paraísos fiscales, 336 políticos de 90 países, 14 jefes actuales de Estado, 11 expresidentes, cuatro actuales primeros ministros, 12 ex primer ministros, 19 ministros, 10 legisladores, cinco banqueros, 66 hombres de negocios etc.

Lo curioso es que entre los políticos no hay ningún norteamericano, no obstante, hay 38 políticos ucranianos y 19 rusos. Tampoco se mencionan los 400 estadounidenses más ricos del mundo quienes, en plena pandemia, aumentaron su riqueza en un 40 por ciento alcanzando su fortuna en 2020 unos 4,5 millones de millones de dólares. Resulta que, como lo explicó el periodista canadiense-estadounidense, David Brooks, “muchos de estos mismos individuos y sus empresas pagaron legalmente poco o nada de impuestos federales, con tasas muy por debajo de la gran mayoría de los contribuyentes, a tal extremo que no requieren de los servicios para ocultar sus fortunas del fisco en cuentas y entidades offshore como las reveladas por los Papeles de Pandora”. (La Jornada, 6 de octubre de 2021).

De acuerdo a la agencia de noticias independiente norteamericana ProPublica, en 2007 Jeff Bezos (su fortuna 201.000 millones de dólares) no pagó en 2007 y 2011 ni un centavo en impuestos federales, lo mismo hizo Ellon Musk en 2018 (su fortuna es de 190.500 millones de dólares). En los últimos años este ejemplo siguió Michael Bloomberg y George Soros. ProPublica divulgó el 8 de junio de 2020 que Jeff Bezos retornó en 2019 al fisco 0,98 % de su ganancia, Bloomberg 1,30 % Warren Buffett 0,10 %. Chuck Collins, experto en desigualdad económica, describe en su libro, Wealth Hoarders: How Billionaires Spend Millions to Hide Trillions (2021), toda la ‘industria de defensa de los ricos’ para ocultar más de 20 billones de su riqueza.

Todo indica que al ICIJ y al OCCRP no le interesan lo que están haciendo estos ‘acaparadores’ de la riqueza porque en realidad estas dos ONG son parte del sistema que rige en Estados Unidos. Para que unos 600 periodistas se dediquen a investigar la corrupción a escala mundial, se necesita bastante dinero para obtener la información y un centro para organizar esta labor y procesar la información obtenida. El Proyecto de Informes Sobre el Crimen Organizado y Corrupción (OCCRP), creado con la ayuda del Departamento de Estado norteamericano en 2006 está financiado por la USAID, que desde 1961 ha estado actuando como fachada de la CIA para las operaciones encubiertas, por el Departamento de Estado, por la Fundación Ford, la Open Society Foundation de Soros, la Fundación Frittord, el Fondo Nacional para la Democracia y muchas otras fundaciones y organizaciones. (Moon of Alabama, 4 de octubre de 2021).

A la vez, el Centro Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), fundado en 1997, recibe dinero de la Open Society Foundation (Soros), Adessium Foundation, the Omidyar Network, de la NED, la Fundación Ford etc. Desde 2013 el ICIJ en colaboración con el OCCRP al inspirarse en Wikileaks Cablegate (2010) empezó la divulgación de los clientes y sus cómplices de una economía clandestina internacional que prosperaba en los paraísos fiscales. Así en 2013 aparecieron Offshore Leaks, Luxemburg Leaks (2014), Swiss Leaks (2015), Bahama Leaks (2016), los Papeles de Panamá (2016), los Papeles del paraíso (2017), FinCen Files relacionados con Hong Kong y finalmente los Papeles de Pandora (2021).

Sin duda alguna, todas las revelaciones de estas dos ONG siempre han tenido un carácter selectivo que sugeriría cierta participación o quizás dirección de algunos organismos gubernamentales norteamericanos. El editor del periódico chino Global Times, Hu Xijin opinó diciendo: “Mi instinto me dice que detrás de las revelaciones de los Papeles de Pandora están involucrados los servicios de inteligencia de EEUU y de Occidente. Están creando nuevos instrumentos para intervenir en países en desarrollo”. (RT, 4 de octubre de 2021). Y no está lejos de la verdad este destacado periodista chino. El 3 de junio de este año la Casa Blanca celebró una teleconferencia con la participación de altos funcionarios de la Administración sobre la lucha contra la corrupción. (WH.Gov. Press Briefings, Background Press Call by Senior Administration Officials on the Fight Against Corruption). En esta reunión se discutió la agenda anticorrupción del presidente Joe Biden resumida en un memorando de estudio de la seguridad nacional (NSSM-1).

Según este documento, “la lucha contra la corrupción representa un interés central para la seguridad nacional en la que tiene que participar el director Nacional de Inteligencia de EEUU y la CIA. El deber de la comunidad de inteligencia es exponer los casos de corrupción en el extranjero nombrando y avergonzando a los funcionarios corruptos”. También se habló del apoyo que el Gobierno norteamericano siempre ha dado a las Organizaciones No Gubernamentales ONG) y a los periodistas de investigación. Resulta que la asistencia al OCCRP y al ICIJ en su trabajo de investigación fue impulsada por el Gobierno de EEUU y el del Reino Unido.

Para realizar este trabajo de investigación fue copiado el modelo de Wikileaks. En 2018 la Administración Trump a través de una orden secreta otorgó a la CIA más poderes para lanzar ataques cibernéticos encubiertos sin autorización de la Casa Blanca contra los países adversarios y los que tratan de promover su propia agenda nacional sin el consentimiento de Washington. Esto no solo involucra operaciones hump-and-dump (piratear computadoras, redes o sistemas informáticos o sus datos y divulgar los datos robados), sino la realización de operaciones cibernéticas agresivas que dañen la infraestructura crítica de los países en la mira de la CIA. (Yahoo News, 15 de julio de 2020). También la CIA está autorizada para realizar operaciones cibernéticas encubiertas contra organizaciones de medios, instituciones religiosas, empresas y organizaciones benéficas en cualquier país del mundo.

Mientras tanto, a pesar de todas las revelaciones que han hecho desde 2013 el OCCRP y el ICIJ sobre los paraísos fiscales, muy poco se ha cambiado y la economía clandestina internacional sigue funcionando. Después de la aparición de Swiss Leaks, Luxemburg Leaks, Bahama Leaks o los Papeles de Panamá, estos offshore empezaron a declinar lentamente sin dejar de existir. A la vez, empezaron a tomar fuerza los paraísos fiscales en Norteamérica en Dakota del Sur (360.000 millones de dólares), Florida, Delaware, Texas, Alaska, y Nevada sin que el fisco norteamericano preste atención a este hecho como se diera una señal implícita para la élite internacional que el lugar más seguro para el dinero sucio está en Estados Unidos. También está a su disposición el bufete de abogados más grande de EEUU, Baker McKenzie con 77 oficinas en 46 países y 6.000 abogados, es uno de los más sofisticados especialistas en el moderno sistema offshore. Según los Papeles de Pandora, esta firma participó en la creación de más de 440 compañías offshore. (Los Papeles de Pandora, 4 de octubre de 2021).

También llama la atención que, en la lista de los actuales políticos, jefes de Estado, primeros ministros y ministros expuestos no haya ningún norteamericano, británico o canadiense. No obstante, abundan personalidades que pertenecen a los países en desarrollo, así como aquellos que han caído en desgracia con Occidente y como no, varios conocidos del presidente Vladímir Putin están señalados junto con los asesores del expresidente de EEUU, Donald Trump. En realidad, todas estas revelaciones tienen el propósito de aumentar el dominio geopolítico de EEUU y dar la señal a todos los líderes mundiales que el ‘ojo del Gran Hermano’ lo ve todo y no perdona nada. Lo que nunca reconocerá Washington es que la corrupción siempre comienza por la ‘cabeza’.

(sputniknews.com)

Comentarios Facebook