Este miércoles 28 de abril el escritor venezolano Willy McKey fue acusado por una usuaria de Twitter de haber cometido acoso y abuso sexual en contra de ella. De esta forma, la ola de denuncias de este tipo, que en los últimos días se ha desatado en las redes sociales, ya no solo estaría abarcando al ámbito de la música pop rock de nuestro país.

El escritor, quien reconoció los hechos mediante un comunicado, es acusado específicamente de haber cometido acoso sexual, abuso y estupro (relaciones sexuales con una menor de edad) en contra de la usuaria. Esta, utilizando el seudónimo “Pía”, publicó una serie de tuits en los que relata su experiencia con el referido creador.

“He decidido finalmente hablar de mi experiencia de abuso con el escritor venezolano Willy McKey”, comienza la joven. A continuación hace referencia a lo que vivió con McKey entre el año 2015 y 2016.

Según cuenta la dama, conoció al escritor en el año 2015 en una función de microteatro. Para ese entonces solo tenía 15 años. McKey se habría mostrado interesado en incluirla en un “proyecto suyo” y para ello la citó a su oficina en el medio Prodavinci.

“Yo estaba histérica de la emoción, pensé que había encontrado un mentor, una especie de figura paterna en la que podría confiar mis ambiciones literarias y en cambio recibiría alguna guía, me presentaría poetas de pinga como él que me tomarían en cuenta como él lo estaba haciendo”, relata la joven.

Luego de interactuar en las redes sociales, el artista habría comenzado a halagarla debido a los autorretratos que ella se tomaba (en muchos de estos la adolescente aparecía sin ropa). Es entonces cuando le dice que la fotógrafa Gala Garrido estaría interesada en conocerla.

“Él me decía que Gala necesitaba a alguien como yo, que quería que nos conociéramos. Qué iba a imaginarme yo que Willy McKey es un carajo tan mentiroso como manipulador, lleno de promesas vacías y lugares comunes. Ahora entiendo que esa era una dinámica de control que ejercía”, comenta la joven.

“Me deslumbraba diciéndome que había trabajado con tal y cual, y que esta gente iba a amarme y que tendría la oportunidad de mostrarles mi trabajo y lograr mil vainas, pero nunca hacía nada. Era para mantenerme pensando que yo le importaba”, continúa en otro tuit.

La dama a continuación hace referencia a las tácticas de manipulación del escritor, a sus fetiches y a su estrategia para que se mantuviera callada. De esta forma, las interacciones entre ambos habrían evolucionado desde simples chats y llamadas eróticas, hasta entrevistas personales en su oficina de La Castellana.

“Fui a su oficina en La Castellana para que por fin me diera la estampita, que era solo una excusa. Ahí me besó. Aproximadamente un mes después me invitó al apartamento en donde se quedaba en Los Cortijos. Fui dos veces en total”, prosigue la muchacha.

“Me practicó sexo oral, me masturbó con sus manos y frotó sus genitales contra los míos incontables veces. Era la primera vez en mi vida que estaba desnuda frente a un hombre. Nunca un pene había rozado mi vulva. Había recién cumplido los 16. Él cumplía 36 la siguiente semana”, detalla.

Aunque afirma que nunca se sintió ni sexualmente, ni románticamente atraída a McKey, la joven señala que, debido a su vulnerabilidad e inexperiencia (confiesa que era virgen), sintió que el escritor se estaba burlando de ella.

“Él se burló de mí porque se dio cuenta que evitaba ver su pene a toda costa. Evadía la mirada de la manera que fuera con tal de no ver su pene. Esto él lo notó incluso antes que yo, porque yo lo hacía inconscientemente, y se burló infinito”, afirma.

Por culpa de esta experiencia, así como de otras posteriores, la denunciante habría desarrollado vaginismo y otro tipo de traumas.

“A raíz de esta experiencia, junto a otras experiencias pasadas con hombres mayores de edad que se aprovecharon de mí como pudieron, desarrollé vaginismo y tuve problemas por años para tener relaciones sexuales. Mi cuerpo entendió el trauma primero que yo”, asegura la denunciante.

La conducta de McKey se habría repetido con otras jóvenes. “Yo genuinamente pensé que mi vínculo con Willy era algo especial. Desde el principio confié en él y en su mirada hacia mí. Incluso durante el hostigamiento sexual. Me decía lo que quería escuchar, me miraba como quería que me miraran. Yo aún no proceso la mayoría de estas cosas”, concluye la joven.

(LaIguana.TV)

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