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Investigaciones ofrecen detalles: Policía gringa mata más ciudadanos que ninguna otra del mundo
martes, 20 de octubre 2015
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En comparación con otros países capitalistas desarrollados, Estados Unidos sin duda es diferente cuando se trata del nivel de violencia dirigida por el Estado contra las minorías, informó Richard Becker, deLiberation, en enero 2015. Usando cifras de 2011, Becker escribió que sobre una base per cápita “la tasa de muertes a manos de la policía de EE.UU. fue aproximadamente 100 veces mayor que la tasa de los policías ingleses en 2011″, 40 veces más letal que la tasa de los policías alemanes y 20 veces más mortífera que la de sus colegas canadienses. Becker dijo que probablemente éste no es el tipo de “excepcionalismo [norte] americano” que tenía en mente el presidente Obama cuando se dirigió a los cadetes graduados de West Point en mayo 2014.

 

No está claro cuántos miembros de la policía de EEUU asesinan cada año, ya que no existe un seguimiento de tal información mantenido con precisión por ninguna agencia federal. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) compila estadísticas anuales sobre lo que llama “homicidios justificados” de la policía; todos los asesinatos policiales reportados en el FBI se registran como “homicidios justificados”. Estos reportes tampoco son obligatorios. Desde que la presentación de informes al FBI sobre homicidios se convirtió en una colaboración voluntaria para las policías y departamentos del sheriff, sólo alrededor de 800 agencias de policía proporcionan estadísticas, de un total de 18.000.

 

Según las estadísticas del FBI, en 2013 hubo 461 “homicidios justificados” de la policía, pero el sitio webKilledByPolice.net, informó que las policías de Estados Unidos mataron a alrededor de 748 personas en sólo los últimos ocho meses de 2013 y 1.100 en 2014. Las cifras de ciudadanos que asesinó la policía fueron compiladas utilizando como fuentes los medios corporativos de información. Como no todos los asesinatos de la policía se informan y es prácticamente imposible el control de todas las fuentes de noticias de todo el país, estas cifras probablemente subestiman el número real de asesinatos de civiles a manos policiales.

 

En Inglaterra, que Becker caracteriza como “un país capitalista con una larga historia de racismo”, la policía no porta armas de patrulla. Los registros oficiales indican que los policías británicos sólo utilizaron armas de fuego tres veces mientras estaban de servicio en todo 2013, con cero muertes reportadas.

 

En los últimos meses, hubo una explosión de oposición a los asesinatos policiales en Estados Unidos. Cientos de miles de personas han salido a las calles en centenares de ciudades, pueblos y campus. “Como en todas las otras luchas progresistas a lo largo de la historia”, escribió Becker, “la clave para un cambio real es el movimiento de la gente en las calles, escuelas y lugares de trabajo”.


​En junio de 2015, un equipo de reporteros de The Guardian presentó el mayor y nuevo informe sobre asesinatos policiales ocurridos en EE.UU. Resumiendo el estudio del Guardian, Jon Swaine, Oliver Laughland y Jamiles Lartey informaron que 102 personas desarmadas fueron asesinadas por la policía de EE.UU. a lo largo de los cinco primeros meses de 2015 y que las agencias de orden público están matando gente al doble de la tasa calculada por el gobierno de Estados Unidos. 

 

Además, reportó el Guardian, “los estadounidenses negros tuvieron más del doble de probabilidades de andar desarmados que los blancos cuando fueron asesinados durante encuentros con la policía”. Basado en el análisis de los registros públicos e informes de noticias locales e informes propios de The Guardian, los autores informaron que “el 32% de personas negras asesinadas por la policía en 2015 estaban desarmadas, al igual que el 25% de los hispanos y latinos, en comparación con el 15% de los blancos muertos”.

 

Durante el período de cinco meses cubierto por el estudio, los investigadores del Guardian identificaron 27 personas asesinadas por uso policial de armas eléctricas Taser. Todas menos una de estas víctimas estaban desarmadas. El estudio también documentó 14 muertes durante la detención a manos de oficiales involucrados en altercados posteriores a la aprehensión, entre ellos el de Freddie Gray, cuya muerte por rotura del cuello a bordo de una camioneta de la policía de Baltimore provocó protestas públicas y el auto de procesamiento de agentes de policía de seis ciudades.

 

Veintiséis por ciento de las personas asesinadas por la policía exhibió algún tipo de enfermedad mental, con al menos 29 casos que involucraron a una víctima que registraba inclinación suicida.

 

Para su crédito, el Washington Post publicó una investigación significativa de asesinatos policiales en Estados Unidos, alrededor del mismo tiempo en que apareció el estudio del Guardian. Los análisis posteriores corroboraron muchas de las conclusiones de la investigación del Guardian. Ambos estudios encontraron que la policía disparó fatalmente a aproximadamente 2,5 personas por día a lo largo de los cinco primeros meses de 2015. En ambos estudios se encontraron disparidades raciales significativas entre los muertos, sobre todo en los casos de sospechosos desarmados.

 

En los 385 casos que identificó el Post, sólo tres funcionarios han enfrentado cargos. El estudio del Post encontró que “para la gran mayoría de los departamentos, un tiroteo fatal es un evento raro”. De unas 18.000 agencias resguardadoras del orden público, sólo 306 registraron un tiroteo fatal en los primeros cinco meses de 2015. El Post encontró que 19 agencias estatales y locales participaron en tres o más tiroteos fatales cada una, incluyendo los departamentos de Policía de Los Ángeles, la ciudad de Oklahoma y ​​Bakersfield, California.

 

Entre muchas fuentes significativas citadas por el informe del Post se encuentra Jim Bueermann, ex jefe de policía y presidente de la Fundación de la Policía, una organización no lucrativa dedicada a mejorar la aplicación de la ley. Bueermann habló por muchos cuando dijo: “Estos tiroteos son groseramente subregistrados… Tenemos que entender los fenómenos detrás de estos encuentros fatales… Existe una necesidad social imperiosa para ello, pero también falta voluntad política para hacer que ocurra”.

 

(Contrainjerencia)